El escultor Josep Ricart, medalla del Cercle Artístic de Sant Lluc y con obra en España, Estados Unidos, Filipinas o Francia, ha fallecido esta madrugada en Barcelona a los 94 años de edad de muerte natural, según ha informado hoy lunes la familia.

Nacido en Taradell (Osona) el 6 de junio de 1925, su familia ha indicado que su muerte ha llegado «en un tiempo marcado por la crisis sanitaria del coronavirus y su distanciamiento social».

Inquieto desde siempre por cuestiones como la injusticia, la guerra, el dolor, la pobreza, el hambre o el fracaso, destacan de sus figuras las manos, según la crítica, por la «belleza y el simbolismo que transmiten». Josep Ricart, que se definía a sí mismo como un «artista social del pueblo», no estaba comprometido con ninguna escuela o estilo determinado y su técnica era figurativa-expresionista, sin olvidar el simbolismo.

En el año 1950 obtuvo un accésit en el Concurso de Sant Jordi de Barcelona, mientras que en 1962 ganó el primer premio al Arte Religioso con la obra «Faz de Cristo» y un año más tarde se hizo con el primer premio al Simbolismo.

En 1969 fue distinguido con el premio Josep Llimona y en 1975 obtuvo el primer Premio Nacional «El hombre del Mar», en Torrevieja (Alicante), mientras que en 2001 ganó el premio a la Solidaridad y la Superación.

Cuenta con una veintena de obras en su Taradell natal, donde en el 2018 recibió un homenaje y se colocó una placa en la casa donde nació.

Fuera de la localidad, destacan el grupo de esculturas de la Cooperativa Montseny, en Barcelona; el monumento al Hombre del Mar en Torrevieja; los monumentos dedicados al Doctor Trueta y a Pere Relats en la Rambla del Poblenou de Barcelona o el de la entrada del Parador de Turismo de Sau, de 1982 (foto). También hay obra suya religiosa en La Seu d’Urgell y en el via crucis de Montserrat.

Por otra parte, algunas de sus esculturas pueden encontrarse en México, Holanda, Hungría, Italia, Polonia y Venezuela. 

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