Muchos conductores se están planteando la idea de comprar un coche eléctrico en un futuro. Las restricciones medioambientales y las consecuencias que están dejando los coches de combustión hacen que los vehículos eléctricos sean una alternativa cada vez más atractiva tanto para los gobiernos y los ciudadanos.

Sin embargo, antes de comprar un vehículo eléctrico, muchas personas quieren resolver dudas sobre los beneficios de estos coches, sus capacidades, o sus características técnicas. Además, hay personas interesadas en saber cómo es la conducción de un vehículo eléctrico, y qué cambios presenta ante un vehículo “de toda la vida”.


Existen tanto coches eléctricos grandes como pequeños, que satisfacen las necesidades de diferentes conductores
Existen tanto coches eléctricos grandes como pequeños, que satisfacen las necesidades de diferentes conductores
(omada / Getty)

















Para empezar, una de las características más destacadas de los vehículos eléctricos es que no tienen marchas. La transmisión de estos coches va directa a las ruedas, lo que significa que el conductor deberá limitarse a pisar el pedal del acelerador para poder circular. No solo eso, sino que los motores son capaces de circular a altas revoluciones sin ningún problema.

Por lo tanto, el motor eléctrico es capaz de mover el coche sin la necesidad de tener marchas. El coche irá acelerando a medida que se presione más o menos el pedal. Aun así, hay que tener en cuenta que los vehículos eléctricos suelen consumir más (es decir, se les gasta más batería) cuando la velocidad es superior, a diferencia de los coches de gasolina o diésel. Es por este motivo que los vehículos eléctricos son especialmente atractivos para circular por ciudad, ya que no tienen problema para frenar, acelerar o arrancar de forma constante, a diferencia de un vehículo tradicional.









Antes de comprar un coche, es buena idea pedir una prueba de conducción
Antes de comprar un coche, es buena idea pedir una prueba de conducción
(Hero Images / Getty Images)

Así, se puede concluir que la conducción de un coche eléctrico es especialmente fluida. Se eliminan incomodidades como el “despiste” que tienen algunos conductores de poner la marcha equivocada; y se consigue una conducción muy parecida a la que ofrece un coche de combustión con marchas automáticas.

Otra de las sensaciones atractivas a la hora de conducir un eléctrico es el silencio. Aunque el motor eléctrico trabaja constantemente, el vehículo conserva no emite sonidos. Por lo tanto, son coches que no contribuyen a la contaminación acústica, algo que es atractivo tanto para los conductores como para el resto de personas.




















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