Actualizado 06/02/2019 14:05:42 CET

MADRID, 6 Feb. (EDIZIONES)

España vuelve a ser catalogada como uno de los países más libres del mundo en un nuevo informe publicado este mes de febrero por la organización ‘Freedom House’. El estudio sale a la luz solo unas semanas después de que ‘The Economist’ situase a España entre los veinte países descritos como «democracias plenas» por encima de otras naciones occidentales como Francia, Reino Unido o Estados Unidos.

Los países nórdicos Noruega, Suecia y Finlandia se encuentran, un año más, en los puestos más altos del estudio, con 100 puntos sobre 100, y de cerca le siguen Canadá, Países Bajos, Australia, Nueva Zelanda y Uruguay. En el lado contrario, entre los países menos libres del mundo están Siria, que no obtiene ni un solo punto, Turkmenistán, Sudán del Sur, Eritrea y Corea del Norte.

Para realizar este estudio, la organización asigna 25 categorías a cada uno de los países que analiza (10 sobre derechos políticos y 15 sobre libertades individuales) y cada una es puntuada de cero a cuatro puntos, de manera que si todas obtienen un cuatro, consiguen un resultado de 100 que es la máxima puntuación. Entre los temas que analiza el estudio están la fiabilidad de los procesos electorales, si se reprime a personas por su ideología, si existe censura en los medios de comunicación o si se permiten las protestas pacíficas.



ESPAÑA, ENTRE LOS PRIMEROS PUESTOS DE EUROPA

España se encuentra en el puesto 20 de las 209 naciones analizadas con una puntuación de 94 puntos sobre 100. Con esta puntuación hace que a nivel europeo se coloque en la posición 13, situándose por detrás de los países nórdicos ya citados además de otros como Portugal, Alemania y Suiza, y por delante de otros como Italia, Francia, Reino Unido o Austria.

Prácticamente todo el viejo continente se encuentra dentro del grupo de países libres aunque hay excepciones en el centro y este de Europa donde algunos países bajan un escalón y pasan a ser «parcialmente libres». Es el caso de Hungría, Ucrania, Serbia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Kosovo, Albania y Macedonia.

El estudio destaca los «líderes antidemócratas» del centro de Europa que se mantienen en el poder «sobrepasando los límites constitucionales» y cita el caso del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, al que ve responsable de una de los «declives más dramáticos» en este continente. También hace referencia a las leyes aprobadas en Polonia que permiten ejercer un control político sobre el poder judicial o al encarcelamiento de opositores en Turquía, además de purgas contra funcionarios, periodistas o miembros de la sociedad civiles.

MENOS PAÍSES LIBRES Y MÁS EN LOS QUE NO HAY LIBERTAD

Este informe revela que esta última década ha sido la primera, desde que se realiza el estudio, en la que se ha registrado un aumento de los estados sin libertad y una disminución de los considerados libres, éstos últimos han pasado del 46,1% en 2008 a un 44,1% en 2018 mientras que los «no libres» han aumentado cerca de cuatro puntos. Esta bajada se debe en gran parte al cambio registrado en Centroeuropa, donde países que eran libres ahora son considerados «parcialmente libres» y a la consolidación de Venezuela como un país sin libertad y la entrada en en este grupo de Nicaragua.


La tendencia general en los últimos años es a la baja, es decir, hay un mayor número de países que bajan posiciones que aquellos que suben, aunque en este último informe se ha alcanzado un récord de crecimiento al ser 50 los países que han mejorado su puntuación, una cifra que no se registraba desde el año 2006. En el lado contrario, el número de países que ha empeorado su puntuación de 68, tres menos que el año anterior.


Los países que más puestos bajan en esta clasificación son Nicaragua, que tiene 12 puntos menos y pasa a ser un país «sin libertad», seguido de Tanzania, Venezuela (ambos bajan 6 puntos) y Serbia (-6). Etiopía, Malasia (los dos suben 7 puntos), Armenia (+6) y Angola (+5) son los países que más han subido en este último informe.

EL DECLIVE DE ESTADOS UNIDOS

El informe alerta de la bajada en este ránking de Estados Unidos, que obtiene 86 puntos colocándose a la cola de los países occidentales, y que recalca que la baja puntuación no se debe solo a la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca sino que el declive viene produciéndose en la última década.

Freedom House habla de un «descenso general en los derechos políticos y las libertades» y cita entre sus principales preocupaciones la injerencia rusa en las elecciones presidenciales, los intentos de manipulación del sistema electoral, la falta de transparencia o la presión sobre el sistema judicial.

VENEZUELA Y NICARAGUA CONDICIONAN LATINOAMÉRICA

La situación en Latinoamérica se ha visto condicionada, según Freedom House, por la crisis migratoria provocada por la «represión» del Gobierno venezolano y nicaragüense sobre la población que han llevado al poder a líderes «populistas» en México y Brasil. En el caso de Venezuela responsabiliza a Nicolás Maduro de la restricción de libertades a políticos de la oposición y la intimidación de los votantes; mientras que en cuanto a Nicaragua, culpa al presidente Daniel Ortega de ejercer violencia contra manifestaciones antigubernamentales causando «cientos de muertos».

Las crisis migratorias en estos países ha llevado a la llegada al poder de «líderes populistas» como en el caso de Brasil, donde el estudio lamenta que Jair Bolsonaro se ha convertido en presidente tras una «campaña de desinformación», o el caso de México, donde la organización duda de que Andrés Manuel López Obrador pueda cumplir sus promesas de acabar con la corrupción y los narcotraficantes: «Aún tiene que explicar cómo logrará sus objetivos».

CÓMO VOLVER A MEJORAR LAS DEMOCRACIAS

Freedom House proporciona instrucciones en las que enumera una serie de recomendaciones para mejorar los niveles de libertad como garantizar que se respeten los derechos humanos en el país, invertir en educación cívica y enseñar a las nuevas generaciones los principios de la democracia, reforzar las leyes para evitar la injerencia extranjera o que las redes sociales no permitan la difusión de noticias falsas o bulos.



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