Parecía una buena idea: un complejo de castillos similares a los de Disney, algo que perfectamente podía atraer ricachones de todo el mundo. Pero no fue así. Turquía ha vivido recientemente el último gran fracaso
inmobiliario, debido en parte a la situación económica del país.

En 2014, el Grupo Sarot decidió comenzar un proyecto de lujo bajo el nombre de Burj
Al
Babas: un diorama de 700 villas en miniatura. Todas con el mismo aspecto, con sus agujas de color gris azulado y unos accesorios góticos que recuerdan a los castillos de las películas de Disney.





















El grupo inmobiliario esperaba que la estética de los castillos atrajera compradores extranjeros adinerados, pero las casas continúan vacías en una zona del noroeste del país otomano, en la base de unas montañas.

Colocados en filas, las villas continúan en sus sitio acumulando polvo. No se espera, por ahora, que nadie las adquiera. Un derroche de dinero descomunal: el proyecto está valorado en 200 millones de dólares (176 millones de euros). Pero es que además está incompleto.


Bancarrota

El grupo inmobiliario no consiguió la financiación necesaria para acabar





Inicialmente, la intención era construir unos 700 castillos con sus respectivas piscinas, baños turcos, hospitales, centros comerciales e, incluso, una mezquita. Pero nunca se llegó a acabar: el Grupo Sarot no ha conseguido la financiación necesaria.







Algunos clientes de Qatar, Bahrein, Kuwait, Emiratos
Árabes
Unidos y Arabia
Saudí compraron unas 350 villas de las casi 600 construidas, pero la cantidad de dinero desembolsada ha sido insuficiente. Ante esta situación, la inmobiliaria ha buscado protección en la bancarrota.


Imagen de los castillos de Burj Al Baba, parecidos a los de Disney
Imagen de los castillos de Burj Al Baba, parecidos a los de Disney
(Adem Altan / AFP)

Fracasos de este tipo son habituales en todo el mundo: Nueva York, Las Vegas, Tokio… en España también se han dado situaciones similares, como en Burgos. Pero en esta ocasión, este revés inmobiliario es muy extraño y simboliza a la perfección el la situación económica que vive Turquía en la actualidad.


















La inflación en el país otomano se sitúa en el 25%, la más alta en quince años. Sobre todo, por culpa del desplome de la moneda de la nación: la
lira
turca, cuyo declive ha sido una de las noticias más importantes y con más repercusión de 2018.


Posible recesión

Los inversores extranjeros abandonaron proyectos por el desplome de la lira turca





Esto ha llevado también a una contracción del PIB de Turquía del 1,1% en el segundo y el tercer trimestre de 2018, pues además es una economía donde la construcción tiene un peso muy importante. Los economistas ya alertan de una posible recesión.

A medida que el valor de la lira se desplomaba y la situación económica empeoraba, los inversores extranjeros comenzaron a retirarse de los proyectos (inmobiliarios, en este caso), lo que ha llevado a una desaceleración en la industria de la construcción.


Vista general del complejo de viviendas
Vista general del complejo de viviendas
(Adem Altan / AFP)



















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