El PDECat observará con atención lo que suceda este sábado en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona, el escenario de la refundación de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y donde se celebrará el congreso constituyente de la Crida Nacional per la República, con la votación de dirigentes y la aprobación de los documentos políticos y organizativos.

Aunque en el congreso de los posconvergentes de julio se abogó por iniciar el tránsito hacia la Crida tras la caída de Marta Pascal como coordinadora general y el triunfo de la lista unitaria de todas las familias del PDECat, la formación ha advertido de un choque con el movimiento que impulsan Carles Puigdemont, Jordi Sànchez y Quim Torra si se constituye como partido, algo que ya se ha materializado en el ministerio del Interior. Desde la Crida rechazan la etiqueta de partido tradicional y también tienen un registro como asociación, si bien no ocultan su intención de ser un instrumento político de cara a las próximas citas con las urnas y así se recoge en sus documentos políticos. En esa tesitura, la apuesta del PDECat es negociar de “igual a igual” las candidaturas conjuntas si interesan, tal y como ya apuntó su secretario de Organización, Ferran Bel, y como ha contemplado su presidente, David Bonvehí, que asistirá a la clausura del congreso de la Crida.




















Los posconvergentes quieren llegar a las elecciones municipales, que consideran claves, en un clima de estabilidad





Pero por ahora, no se prevé una colisión entre los dos actores del espacio posconvergente. Fuentes del PDECat reconocen que el encaje de ambos partidos, que se hará mediante una consulta a los asociados y una propuesta de la dirección tras el congreso de este fin de semana, tiene “mal arreglo” y lamentan la polifonía de voces en la dirección del partido sobre cómo relacionarse con la nueva formación. Así, habrá paz por lo menos hasta después de las elecciones municipales y no se esperan postulados rupturistas en las reuniones de la ejecutiva y del Consell Nacional de la semana que viene. “Quedará todo abierto”, apuntan fuentes de la dirección. De hecho, tampoco se espera que la Crida anuncie que concurrirán a las elecciones de mayo este fin de semana.







Por ello la dirección del PDECat apuesta por buscar estabilidad de cara a una cita que consideran clave -las municipales- y a la que quieren llegar sin una guerra abierta con Puigdemont y sus afines. La marca de los posconvergentes será Junts per Catalunya. Así, estarían dispuestos a renunciar a la candidatura conjunta con el PNV si finalmente se coaligan con la Crida, apuntan fuentes consultadas. Desde el Euzkadi Buru Batzar no se prevé acudir a las elecciones europeas del 26 de mayo con la Crida. El panorama es incierto y la semana que viene habrá reuniones en Euskadi de posconvergentes y jeltzales para avanzar en su pacto de cara a los comicios que tienen circunscripción única de todo el Estado.




















El PDECat no considerará doble militancia la afilicación a la Crida en tanto que no pagarán cuotas al partido político sino a la asociación





El debate de incompatibilidades y doble militancia quedará solventado por ahora con el argumento de que no se incurrirá en ese supuesto al ser militantes de una asociación y no del partido que prepara Puigdemont. Eso se podría aplicar también para Montse Morante, miembro de la ejecutiva del PDECat que ocupa el puesto 12 de la lista oficialista que encabezan Sànchez y Toni Morral para liderar la Crida. Aparte de Morante, en esa lista hay cargos electos del PDECat como Albert Batet o Damià Calvet. Elsa Artadi y Torra, en cambio, no tienen carnet posconvergente.

La vicepresidenta de la formación, Míriam Nogueras, sí que se ha adherido al nuevo partido a diferencia de Bonvehí y apostaba este viernes en una entrevista en Ràdio 4 de RNE por permitir la doble militancia y aseguraba que es “muy sano y muy necesario que los partidos se reinventen”. Los estatutos de la formación posconvergente aprobados en el congreso de en julio, con el nacimiento de la Crida ya anunciado, señalan como exigencia “indispensable” no militar “en ningún otro partido político, ni ser cargo electo por otra formación política”, aunque se abría la puerta a la excepción de “casos admitidos, motivadamente, por el Consell Nacional”. Pero para las fuentes consultadas, estar en la Crida sería como estar en ERC.




















Nogueras y Puigdemont en la reunión de Waterloo del 14 de enero
Nogueras y Puigdemont en la reunión de Waterloo del 14 de enero
(Blanca Blay / ACN)

En el PDECat saben que la intención el nuevo partido es concurrir a las urnas, pero leen la maniobra de registrarse como asociación como un intento de evitar la contienda por ahora y pactarán en cada caso cómo se relacionan. Aunque esa postura no es unitaria. Hay cuadros del PDECat que señalan el alumbramiento de la Crida como “una guerra de poder muy dura en unas coordenadas nunca antes vistas” y abogan por un choque y medir fuerza en las elecciones de mayo al entender que hay demanda para las dos formaciones y para hacer una revisión crítica del octubre catalán de 2017. Esas fuentes afirman que en el territorio catalán el heredero de CDC tiene músculo suficiente para aguantar el envite de Puigdemont y hacer una apuesta clara por la línea tradicional de CDC sin dejar de lado el soberanismo. La dirección también sostiene esa tesis, pero quiere evitar el conflicto consciente de que perder el músculo en el territorio sería una estocada al PDECat.


















Los sectores más críticos con la Crida lamentan que Artur Mas no tutelara el partido tras dejar el Govern y que haya dejado todo a merced de Puigdemont. Además, censuran que diera un paso a un lado calculado justo antes de la sentencia del caso Palau. Así, creen que se deberían haber mantenido las siglas y un liderazgo fuerte, con ambiciones de comandar un grupo parlamentario de la Cámara catalana o en las instituciones de gobierno.


La maniobra de la Crida de afiliar a sus militantes a la asociación y no al partido se interpreta como un movimiento para evitar el choque frontal con el PDECat





En lo que sí coinciden desde los dos sectores del PDECat es en que no se contempla en ningún caso la disolución o desaparición del partido fundado en julio de 2016. Están convencidos de que más allá de Barcelona el PDECat tiene las de ganar. De hecho la formación lidera ahora las cuatro diputaciones catalanas y tiene más de 14.000 asociados. Prueba de ello es que el PDECat ha adquirido una nueva sede en la calle Calàbria esta semana después de que CDC vendiera la que ocupaban en la calle Provença de la capital catalana.


















Las fuentes consultadas remarcan que la Crida la integran personas que llevan más de veinte años en política institucional o en sus márgenes y que la integran “gente que ha salido de sus espacios políticos y no revolucionarios”, equiparándolo más a la escisión de Eusko Alkartasuna del PNV en 1986 en vez de asemejarlos a un partido nuevo como podría ser el caso de Podemos. Además, creen que la fórmula de éxito de Junts per Catalunya tenía un factor emocional por la situación de los presos y los líderes independentistas que están en el extranjero.

Las reticencias del PDECat a integrarse en la Crida se hicieron más evidentes tras constatarse el rechazo de otras formaciones soberanistas a unirse a la plataforma que pretendía ser aglutinadora y convertirse en la casa grande del independentismo. En el PDECat desdeñan que desde la Crida cada vez se haya mostrado más claramente la intención de ocupar el espacio que dejó CDC al margen del partido refundado hace dos años y medio y que se apueste por integrarlo en la Crida sin más, sin darle ningún rol. Aunque ha habido reuniones semanales desde hace meses, las fuentes consultadas apuntan que se ha avanzado poco y que el principal interlocutor ha sido Sànchez.




















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