El domingo 1 de julio de 2018 una nueva historia estaba por escribirse. Eran las 8 de la mañana cuando a lo largo y ancho en todo México, la jornada electoral estaba por comenzar. El proceso se llevó a cabo. Justo a las 18:00 horas, las casillas dejaban de recibir a votantes. Las filas se cerraban y sólo se permitía que quienes estaban formados emitieran su sufragio.

En todo el país se llevaban a cabo diversas elecciones, con la intención de elegir a más de 17.300 funcionarios públicos en los tres niveles de gobierno: Federal, Local y Municipal.

A nivel Federal, los cargos a elegir fueron: 1 Presidente, 128 Senadores y 500 Diputados. En el nivel local se eligió: 8 gobernaturas, 1 Jefatura de Gobierno, 1,596 Presidencias Municipales, 16 Alcaldías, 1,237 Concejales, 1,664 Sindicaturas, 12,013 Regidorías, 19 Regidores Étnicos, 24 Presidencias de Junta Municipal, 24 Síndicos de Junta Municipal y 96 Regidurías de Junta Municipal. Una gran cantidad de actores políticos, que actualmente participan en la arena política en México.




















Andrés Manuel López Obrador celebrando su victoria en las elecciones presidenciales de México.
Andrés Manuel López Obrador celebrando su victoria en las elecciones presidenciales de México.
(Goran Tomasevic / Reuters)

Todos, o casi todos están viviendo el momento histórico por el que la República Mexicana transita. Durante las campañas, los partidos políticos tradicionales hicieron las mismas estrategias de siempre para seguir reteniendo a sus electores, y con ello conservar sus cotos de poder.


Cambio de rumbo

Nuevo partido, nuevo presidente



Por fortuna para unos y desfortuna para otros las cosas no les salieron como esos proyectos políticos esperaban. Un nuevo partido político, de reciente creación -apenas en 2011, nació como una asociación civil y, en 2014, obtiene su registro como partido político- marcaría la diferencia y el nuevo rumbo a seguir).









El Licenciado Andrés Manuel López Obrador, candidato a la Presidencia de la República Mexicana -por tercera ocasión- obtendría la mayoría de votos: 30.047,381 para ser exactos. La mayor cantidad de votos que un candidato hubiera recibido en la historia del país. Ni más, ni menos que el 53.17% de preferencia, aprobación y confianza de mexicanos que le brindaron sus votos.


Agricultores mexicanos trabajando en una plantación de Jalisco.
Agricultores mexicanos trabajando en una plantación de Jalisco.
(Carlos Jasso / Reuters)

















Así, en aquella jornada histórica, el pueblo había elegido. Esa misma noche el virtual ganador daría un mensaje de agradecimiento, confianza y esperanza a su pueblo. A la gente que había tomado su decisión, basado en tres supuestos que señalan algunos expertos:

(1) El voto de castigo al gobierno en turno (PRI), que ocupó la presidencia por 75 años, además del clima de inseguridad, corrupción y abusos hacia diversos sectores como el magisterial de gran parte del funcionariado público;

(2) Los candidatos que eligieron las otras opciones políticas ofrecían más de lo mismo, además del pleito político que la ambición desmedida de poder les llevó a enfrentarse;

(3) El deseo de la gente de cambiar el mismo esquema político que había prevalecido, sobre todo en los tres últimos sexenios, aunado a ello, la opción política que ofrecía y brindó el partido de reciente creación (MORENA), encabezado por su candidato Andrés Manuel López Obrador.


Campaña intensa

El factor ‘López Obrador’



Con una intensa actividad política y social -de julio a noviembre- por parte del virtual ganador, llegaría a la toma de posesión el 1 de diciembre de 2018 ante el Congreso de la Unión. Ceremonia a la cual llegó con todos los honores de la ciudadanía de la capital del país. Una gran cantidad de gente le haría valla a lo largo de todo su camino, desde su casa hasta el recinto legislativo. El pueblo le rendía homenajea a su paso. AMLO se perfilaba a comenzar a escribir la nueva historia, a poner orden en la casa mexicana.




















Ese día, el protocolo que señala la Constitución Política Mexicana se cumplía en todas sus formas. México tenía a su nuevo Presidente. Esa misma tarde, el ejecutivo federal acompañaba y encabezaba el ritual de los pueblos indígenas. En dicho acto, se reunían 68 pueblos y comunidades indígenas para entregar el bastón de mando, por primera vez legado en la historia del país a un jefe del ejecutivo.


Inmigrantes en la ciudad mexicana de Tijuana, uno de los focos de atención de la política del nuevo Gobierno mexicano.
Inmigrantes en la ciudad mexicana de Tijuana, uno de los focos de atención de la política del nuevo Gobierno mexicano.
(Mario Tama / Getty)

Todo ello, en la explanada del zócalo, justo en el corazón de México y frente al Palacio Nacional, que se encontraba ocupado de una gran cantidad de visitantes internacionales, que habían asistido a la toma de posesión.

Con dos bellos discursos, tanto en la mañana en el recinto legislativo, como en el zócalo capitalino, el presidente iniciaba su mandato. Una nueva agenda pública se había propuesto en campaña y ya como presidente electo.


El ideario

Ley y orden



Acabar con la corrupción, ayudar al pueblo y a los que menos tienen, cambiar las cosas e iniciar con la Cuarta Transformación de México, eran los retos que el Presidente se ponía.




















Estamos a mes y medio de haber iniciado la gestión presidencial y son muchas las encuestas que han realizado diversos medios, los cuales muestran que las mayorías respaldan sus acciones políticas, económicas y sociales.

Las cosas van bien, el Presidente está poniendo orden. Está cumpliendo sus palabras, sus compromisos y sus deberes. Es larga la lista de las cosas positivas que está haciendo, no las enlistaré por esta ocasión (ya habrá tiempo).


Loa mexicanos han recibido mayoritariamente  al nuevo gobierno con esperanza en un cambio de rumbo positivo.
Loa mexicanos han recibido mayoritariamente al nuevo gobierno con esperanza en un cambio de rumbo positivo.
(Alejandro Cegarra / Bloomberg)

Por el momento, lo que conviene reflexionar es el papel que debe asumir la gente, el pueblo, la sociedad. El Presidente está trabajando, va bien, está haciendo cosas que ningún mandatario hiciera nunca en bien de sus gobernados. El presidente no está solo, la gente lo avala, sigue teniendo la confianza de esos más de treinta millones de votos, e incluso ahora más.


Apoyo popular

Más de 30 millones de votos



El nuevo presidente está desenmascarando la corrupción, limpiando el sistema de políticos ladrones, de las malas prácticas, de los excesos, de los abusos. ¡Va bien! Pero hace falta que la gente haga conciencia del papel que le toca jugar en esta arena, en este momento histórico. La cuarta transformación no depende solo del Presidente; el cambio por el que tanto luchamos y que conseguimos el 1 de julio, no se da por sí solo con haber emitido el voto.




















Hace falta más, mucho más. Hace falta que todas y todos sin excepción mejoremos nuestra actitud, nuestros hábitos, nuestras prácticas. Sea en el hogar, en la familia, o en el lugar que ocupemos en la sociedad; sea en lo laboral, en lo profesional, en lo académico o en lo escolar; como hijo, como padre, como tío, como abuelo, como amigo.

La alternativa de mejorar (eso que cada quien sabe que puede mejorar) es la oportunidad histórica que la sociedad mexicana estaba esperando. No hay que dejarla pasar, es la oportunidad.

La cuarta transformación propuesta por el presidente AMLO, está en manos de cada mexicana y cada mexicano; en el niño, el joven, el adulto y el viejo; en el profesionista, en el artesano y en el ama de casa. Mucha gente esta haciendo votos porque la sociedad siga avanzando.

En lo personal, deseo que se sigan transformando las mentes, los corazones y las acciones de todos para seguir ayudando a la transformación profunda que desde adentro de cada mexicano debe venir, para ayudar a poner orden en México. ¡Bien por el Presidente!




















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