El Govern ha retocado las medidas del plan de levantamiento de restricciones que entrará en vigor este lunes 23 de noviembre: bares y restaurantes podrán abrir hasta las 21.30 y no hasta las 17.00 horas como se había fijado inicialmente. Además, las terrazas podrán abrir al 100% (y no al 30% inicial), siempre y cuando se respete la distancia de dos metros entre mesa y mesa, y el interior, al 30%, como ya estaba previsto. Además, Catalunya levantará el confinamiento perimetral en el tercer tramo del plan, en torno al 21 de diciembre, y no en enero. Pero se mantendrá el toque de queda de 22 a 06.00 horas.

El Govern ha tomado estas decisiones, mucho más flexibles de lo planeado en un inicio, pese a que de los tres objetivos que se había marcado para desescalar (que la velocidad de contagio bajara de 1, que no hubiera más de mil contagios diarios y que las ucis tuvieran un máximo de 300 pacientes covid) Catalunya solo cumple uno de ellos: la velocidad e contagio o Rt, que está en 0,76. Pero todo lo demás no se cumple, pues la Conselleria de Salut ha registrado este jueves 2.501 nuevos contagios y tiene a 553 personas en ucis. El ‘vicepresident’ del Govern y ‘conseller’ de Economia i Hisenda, Pere Aragonès, ha justificado que, aunque el número de pacientes graves está «lejos» del objetivo, «los indicadores dicen que estos datos mejorarán».

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El plan de desescalada de cuatro fases de la Generalitat

El plan de desescalada de cuatro fases de la Generalitat

Este plan de «flexibilización de las restricciones» y no de «desescalada» (ya que Catalunya está todavía gestionando una «segunda oleada»), como ha matizado Aragonès, ha sido presentado conjuntamente con la ‘consellera’ de Presidència y portavoz del Govern, Meritxell Budó, este jueves en rueda de prensa. Ambos, atendiendo juntos a los medios de comunicación, han querido trasladar una imagen de unidad después de que el documento inicial de flexibilización de las medidas fuera motivo de controversia por las filtraciones del borrador, por el enfado de ERC con JxCat y por las discrepancias de los sectores afectados

Este nuevo plan, que ha sido aprobado este jueves por el comité técnico del Pla d’Emergències de Protecció Civil de Catalunya (Procicat), durará dos meses, aproximadamente, aunque estará sujeto a la evolución de la pandemia. Constará de cuatro tramos, de 15 días cada uno y que podrían ser modificados en función de la evolución de la pandemia.

Primera fase, a partir del 23 de noviembre

En la primera fase del plan, a partir del lunes, bares y restaurantes podrán abrir hasta las 21.30. Sin embargo, deberán cumplir con el toque de queda (22.00 horas). Asimismo, se fija un máximo de cuatro personas por mesa en las terrazas de los bares y una separación de 2 metros entre mesa y mesa. Las terrazas podrán abrir al 100% y el interior, al 30%. En la cultura, los equipamientos podrán abrir con un aforo del 50% y con un máximo de 500 personas en espacios de grandes aforos. Se abren equipamiento deportivos al aire libre con aforo del 50%. Los espacios cerrados podrán abrir con aforo de 30% y cita previa. Es el caso de pabellones y gimnasios. Los comercios siguen limitados al 30% si tienen una superficie de menos de 800 metros cuadrados. Los de más de 800 medros cuadrados podrán habilitar todo el espacio, con el 30% de su aforo total. Se mantiene el tope de reuniones de seis personas y los cierres perimetrales de Catalunya y municipal de fin de semana y el toque de queda.

Segunda fase, a partir del 7 de diciembre

Pasados esos 15 días, el 7 de diciembre se entrará en una segunda fase. Los comercios pasarán al 50% del aforo, al igual que los bares y restaurantes, y abrirán los centros comerciales al 30%. El confinamiento municipal de fines de semana pasara a ser comarcal. En cultura, se pasará del 50% al 70% del aforo (salvo museos, bibliotecas y salas de exposición, que seguirán al 50%). Y los deportes, tanto en interior como en exterior, pasarán a tener un aforo del 50%. 

Tercera fase, a partir del 21 de diciembre

En la tercera fase, a partir del 21 de diciembre, ya se podrán hacer reuniones de 10 personas. Se levantará el confinamiento perimetral y se podrá entrar y salir de Catalunya con libertad. No habrá confinamiento de fin de semana, pero sí seguirá el toque de queda. En el ámbito deportivo, el aforo pasará al 70% al aire libre y al 50% en interior. En la cultura, los museos, bibliotecas y salas de exposición tendrán ya un aforo del 70%, como los cines, teatros y auditorios. Y los actos religiosos o ceremonias, un 50% de aforo.

Cuarta fase, a partir del 4 de enero

En la cuarta fase, la educación empezará a recuperar presencialidad en bachillerato y ciclos formativos. Las extraescolares se podrán realizar sin un máximo de personas (hasta este tramo, el máximo era de seis). Los centros comerciales tendrán un 50% de aforo, como el comercio. En el resto de sectores, se mantendrán la limitación de aforos, así como las de grupos sociales (10 personas) y el toque de queda.

¿Cómo estamos 38 días después?

El 14 de octubre, cuando el Govern aprobó el cierre de bares y limitó los aforos del comercio, Catalunya registró 1.620 nuevos contagios (frente a los 2.500 de este jueves) y 23 muertes (50 este jueves), y tenía a 1.024 personas hospitalizadas de las cuales 189 estaban en ucis: 2.300 y 553 respectivamente hoy. Eran cifras mucho menores que las que registra actualmente, a punto de levantar restricciones, si bien es verdad que en aquel momento la epidemia estaba en crecimiento. Ahora está en remisión desde hace días. No obstante, existen riesgos.

«Desde el punto de vista epidemiológico, me gustaría que fuéramos más poco a poco. Aún tenemos una incidencia del virus muy alta [535,35 casos por 100.000 habitantes]. Pero estamos navegando en equilibrio con los efectos sociales y económicos», reconoce el investigador del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos (Biocomsc) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), Daniel López Codina. «Me dan miedo las Navidades porque incrementarán las interacciones sociales y ello implica más contagios y un aumento de la Rt», dice.

«Desde el punto de vista epidemiológico, quisiera que fuéramos más poco a poco: aún tenemos una incidencia muy alta. Pero navegamos en equilibrio con los efectos sociales y económicos»

Daniel López Codina

Investigador del Biocomsc

López Codina encuentra «razonable socialmente» el plan de desescalada del Govern, pero pide mucha prudencia. «Si abrimos servicios como bares o la cultura, aumenta la interacción social. No decimos que estos sitios no sean seguros, decimos que lo importante es reducir la interacción de las personas y en estos espacios, crece», opina. Aunque cree que la desescalada está «bien diseñada» teme que las «presiones de los actores económicos» hagan que el Govern «acelere».

Sin embargo, para el Jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’Hebron (Barcelona), Benito Almirante, este plan de desescalada «se ajusta a cómo ha sido la evolución de la pandemia en las últimas semanas». «No me parece que sea demasiado flexible con la restauración. Limitar el aforo interior al 30% hará que solo abran los locales más grande. En cuanto a la apertura en el espacio exterior, siempre he pensado que esto no tiene ningún riesgo para la difusión del virus», explica Almirante.

Aunque los pacientes con covid-19 en ucis son más de los que se había fijado el Govern, la pandemia en Catalunya vive una «tendencia a la baja», precisa Almirante. «Son más los enfermos que salen que los que entran en los hospitales. Por eso cabe pensar que en los próximos días irán bajando», dice Almirante, quiene pide un «equilibrio» con la «actividad económica». Además, recuerda que Catalunya es «una de las comunidades que ha puesto las medidas más duras» para combatir el virus en esta segunda oleada y también una de las que «está teniendo un retorno a la actividad más reestructurado».

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