La derrota con el Mallorca puso fin a la breve etapa de David Gallego como entrenador del Espanyol. Apenas cinco meses y un día ha durado el técnico en el banquillo, firmando el segundo peor inicio de Liga en los últimos 25 años que le han confinado a la penúltima posición, con apenas cuatro goles marcados. El club blanquiazul despide a Gallego y elige a Pablo Machín, el exentrenador del Girona, al que llevó a Primera División, y Sevilla, del que fue destituido el pasado 15 de marzo, para huir de la crisis. 

«El Espanyol informa que David Gallego ha sido cesado de sus responsabilidades como entrenador del primer masculino. El club ha tomado esta decisión fruto del rendimiento deportivo del primer equipo y con la clara voluntad de reconducir la situación en la Liga», ha informado el club en un comunicado. Apenas 10 minutos más tarde anunciaba a Pablo Machín como sucesor de Gallego.

Dos años para Machín

El club presentará al nuevo entrenador este martes para que el miércoles tome el mando del equipo. El técnico soriano, que vendrá con su grupo de trabajo, firmaría un contrato hasta el 2021.  

«Hasta el gol estaba controlado, habíamos dominado completamente al Mallorca, solo nos faltó ser más agresivos en ataque», había argumentado Gallego tras la derrota en Son Moix, convencido de que podía cambiar la delicada situación que se vivía en el Espanyol. Él, creía; la directiva, no. Él sostenía que hallaría «el clic» para levantar al equipo; el propietario Mr Chen no pensaba igual.

Descenso sin fin

Pero la dramática racha en casa (cuatro partidos de Liga, cuatro derrotas, solo un gol a favor y fue en propia puerta, el de Zaldúa, de la Real Sociedad) ha condenado al técnico que sucedió a Rubi, ahora actual entrenador del Betis. No ha podido Gallego revertir ese descenso sin fin de su equipo, convirtiéndose en el noveno preparador del Espanyol que ha sido destituido en este siglo XXI.

Solo Juande Ramos fue despedido antes (en la quinta jornada de Liga) que Gallego (octava)

Solo Juande Ramos, en el inicio de la temporada 2002-03, fue despedido antes que Gallego. Entonces, en la quinta jornada; ahora, en la octava. Pero el proyecto Gallego se ha esfumado entre la incomprensión del público, que ya recriminó su despido la pasada semana cuando el Valladolid se imponía en el estadio de Cornellà-El Prat (0-2).

Entonces ya se debatió, y de forma muy seria, sobre el futuro de Gallego. El divorcio con la afición tuvo un papel fundamental. Pero se le concedió una semana de margen. El triunfo sobre el CSKA de Moscú (0-2) significó un paréntesis porque la derrota con el Mallorca precipitó el despido del técnico.

Sin el aval del club 

No ha tenido, curiosamente, el club la misma paciencia que tuvo en su día con Rubi. En la pasada temporada, el Espanyol protagonizó una trágica racha al sumar solo tres puntos de 30. Pero la confianza de los jugadores y, sobre todo, de la estructura deportiva garantizaron la continuidad del técnico, que llevó al equipo a la Europa League.

El técnico no pudo regenerar a un equipo que perdió este verano a sus dos grandes pilares: Borja Iglesias y Mario Hermoso

Con Gallego, en cambio, se han vivido fisuras prácticamente desde el inicio, evaporándose la tremenda ilusión que se vivía en el club por el retorno a Europa 12 años después. El Espanyol no tuvo personalidad en el comienzo de la temporada, incapaz como fue, además, de encontrar alternativas viables a salidas tan traumáticas como las de Borja Iglesias (se fue al Betis con Rubi) y Mario Hermoso (traspasado al Atlético).

El Espanyol perdió sus dos referencias: el central que sostiene la defensa y el delantero que decide partidos. Gallego fue un recurso de emergencia (era un entrenador de la casa y barato), obligado a regenerar un equipo sin margen de error. Superó la fase previa de la Europa League, pero le condicionó toda la pretemporada. Además, jugadores como Darder o Melendo, que eran esenciales para Rubi, se han convertido en piezas marginales para Gallego.

Con el equipo hundido en la cola (lleva cinco puntos de 24 posibles), la directiva ya no esperó más. Gallego forma parte del pasado blanquiazul. Machín, un técnico más experto en Primera, toma el mando. No se parecen en nada sus ideas tácticas, pero el Espanyol necesita ahora fortalecerse defensivamente para salir del pozo si no quiere comprometer aún más su futuro. 

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