Uno de los clásicos infantiles más populares de todos los tiempos es El maravilloso mundo de Oz, el cuento que escribió en 1900 Lyman Frank Baum y que se convirtió en un éxito aún mayor tras su primera versión cinematográfica, en 1939, El mago de Oz, protagonizada por Judy Garland. Desde entonces, el fenómeno ha ido creciendo con nuevas adaptaciones, incluso algunas muy insólitas: un filme animado (Journey back to Oz) en el que la voz de la protagonista era de Liza Minnelli (la hija de Garland), un musical (The wiz) con Diana Ross y Michael Jackson como el espantapájaros, una versión anime de 1982, y hasta un mediometraje de Tom y Jerry (2011) ambientado en este universo fantástico.

Estas Navidades, la prestigiosa compañía La Brutal (La importància de ser Frank, Aquella nit) se ha instalado en el Teatre Condal para ofrecer su propia adaptación del libro, El Màgic d’Oz, ahora en formato de musical familiar con canciones de Paula Jornet y Andreu Vallvé, dirección de David Selvas y un reparto de campanillas encabezado por Elena Gadel y Mercè Martínez (que se turnan el papel de tía y las brujas), en el que también figuran Jordi Vidal, Robert González, Dàmaris Aragón, Marc Pociello, Jana Galindo y Roser Dresaire.

Dorothy y sus tres compañeros de viaje

El escenario inicial es el Bar Kansas, entre bebidas, taburetes, mesas y una televisión estropeada. Allí conocemos a la joven Dorothy, que tiene frecuentes discusiones con su tía, con la que vive, porque no colabora demasiado en el local y sueña escapar de allí. La llegada de un huracán lo cambia todo. La fachada del establecimiento queda vacía y allí se irán proyectando imágenes que representarán cada uno de los escenarios. La niña va a parar a un extraño mundo donde es recibida por unos personajes que hablan un idioma ininteligible y una bruja buena que le indica que, para regresar a casa, su única salida es seguir las baldosas amarillas para ir a la Ciutat Maragda y pedir la ayuda del Màgic d’Oz. Para ayudarla le regala unas zapatillas rojas brillantes con propiedades mágicas.

Durante su recorrido se unirán al viaje tres personajes. El espantapájaros carece de memoria pero es muy charlatán, cita a Shakespeare y ansía tener un cerebro, ya que, en su lugar, solo tiene paja. Para actualizar la trama, el hombre de hojalata se ha convertido en un androide [email protected]@t que Dorothy tiene que programar. Lo más original es cuando le preguntan si es un robot o una robota y se indigna aludiendo a nuestra constante necesidad de etiquetar a los demás (un mensaje en defensa de la libertad identitaria personal) mientras interpreta una canción con voz electrónica. Anhela tener un corazón mientras que la leona es muy miedosa y quiere ser valiente, juntos interpretarán un tema con aires hiphoperos en el que cabe incluso el popular baile infantil del Swish Swish de Katy Perry. El grupo atravesará diversos paisajes antes de llegar a su destino.

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El Mago de Oz y la Bruja del Oeste

En la puerta de la Ciutat Maragda, un vigilante cuida la puerta, juega con un palo metálico en uno de los números más divertidos y les facilita unas gafas verdes para que no se deslumbren en ese mundo. Este color lo inunda todo y llega uno de los momentos más participativos cuando los protagonistas se montan en una montaña rusa (que se proyecta en la pantalla) y los espectadores también sentimos la sensación de ir subiendo y bajando (vértigo incluido). El Màgic d’Oz se dirige a ellos en voz en off y les indica que, si quieren que les conceda sus deseos, antes deberán matar a la malvada bruja del Oeste.

En su canción introductoria, nos explica que “no es mala, es complicada”, las cosas no tan sencillas como parecen. El enfrentamiento está servido y el tramo final está repleto de sorpresas y misterios con soluciones inesperadas. Musicalmente, hasta hay referencias a Despacito, pero la animación llega con la canción del Mago, Sou especials, que acaba siendo acompañada por los espectadores. Al final, Dorothy acaba descubriendo lo importante que es la familia, colaborar con las personas que la quieren y a valorar lo realmente importante.

Un cuento centenario actualizado

Una original puesta al día de un texto centenario en la que se utilizan unas proyecciones que contribuyen al espectáculo, con divertidas canciones también adaptadas a nuestros días (es una pena que la música sea pregrabada) y un espléndido elenco que nos hace desear volver a seguir las baldosas amarillas para encontrarnos con nuevos amigos, vivir mil aventuras y viajar en busca de un sueño… más allá del arcoíris.

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‘El Màgic d’Oz’

¿Dónde? Teatre Condal (avenida del Paral·lel, 91).

¿Cuándo? diferentes días y horarios hasta el 17 de enero.

Precio: de 21 a 26 euros.

Más información: Teatre Condal.

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