• El exjugador argentino, de 55 años, rememora para EL PERIÓDICO la goleada del Cádiz contra el Barça de Koeman en 1991
  • Mr Proper, como le apodaron los gaditanos, recuerda sus mejores momentos y los cambios en el fútbol respecto a su época
  • El exdelantero, que hundió al Madrid en una de las ligas de Tenerife del Barça, fue uno de los futbolistas más queridos de los años 90

El Barça visita este sábado a un Cádiz que solo ha ganado dos veces a los azulgranas en su historia. La última ocurrió el 11 de mayo de 1991. El dream team de Johan Cruyff acudía al Carranza con la idea de cantar el alirón, pero los andaluces se jugaban la vida y lograron un triunfo histórico (4-0) que no evitó el título culé, ya que el Atlético cayó en San Sebastián el día siguiente. En aquel inolvidable Barça jugaba, cómo no, Ronald Koeman. En los amarillos sobresalía un delantero calvo que también sería protagonista en una de las Ligas de Tenerife. Desde su Córdoba natal, el argentino Óscar Alberto Dertycia (55 años) atiende a EL PERIÓDICO con la misma simpatía y amabilidad que le convirtieron en un ídolo en los años 90. 

Han pasado tres décadas desde su desembarco en España pero la gente se sigue acordando de usted. ¿Sigue ligado al fútbol? Para mí es un honor que me sigan recordando en España. Ahora estoy trabajando en la Agencia Córdoba Deporte. Me dedico a dar charlas motivacionales a niños y adolescentes, basadas en la experiencia de mi carrera deportiva. Vivo en San Antonio de Arredondo, a 50 kilómetros de Córdoba. Con el fútbol también sigo ligado haciendo entrenamientos específicos de delanteros con chicos de 16 a 20 años.

¿Cómo les afecta la pandemia? Aquí permiten un tramo chiquito de libertad y sale todo el mundo. Yo me cuidé un montón y me contagié por mi hijo. Ahora estamos liberados, pero el covid lo pasó toda mi familia. Jonathan, mi hijo, perdió el gusto y el olfato. A mí me pasó factura en todo el cuerpo. Me tengo que cuidar, que ya no soy un chaval.

«Aún me emociono recordando el gol contra el Barça. Lo celebré a muerte en el Carranza. Es de las cosas que no se te olvidan en la vida»

Su Cádiz recibe este sábado al Barça. ¿Qué se le viene a la cabeza al pensar en aquel 4-0 del Carranza? Era mi primer partido contra el Barcelona, el gran equipo de la Liga española. Ellos venían primeros y solo necesitaban empatar para asegurarse el título de la Liga. Nosotros estábamos en el pozo. Teníamos que ganar sí o sí. El descenso llamaba a la puerta. Jugar contra el Barcelona para mí era como los Fiorentina-Milan o Fiorentina-Nápoles que disputé en Italia. El estadio estaba lleno con casi 28.000 personas…

El partido Cádiz-Barça (4-0) de la liga 1990-91

Usted marcó el tercer gol del Cádiz en el minuto 32. Aún me emociono recordando esos momentos. Fue una maravilla. Un pase largo de Quevedo, una jugada clásica mía y supe definir ante Zubizarreta. Lo celebré a muerte con la curva sur y con todo el estadio. Ver que goleábamos al Barcelona y que no eran capaces de reaccionar fue increíble, de las cosas que no se te olvidan en la vida. Teníamos una plantilla humilde que se sacrificó hasta el último partido, un grupo que me abrió las puertas para volver a ser el jugador más feliz del mundo tras un año sin jugar en el fútbol italiano. Carmelo, Poli, Quevedo, Barla, Cortijo… Jamás me olvidaré de ellos. Me hicieron sentir un gaditano más. Además nos salvamos en aquel partido contra el Málaga y me subieron como a un torero.

Estuvo solo seis meses en Cádiz, pero se convirtió en un héroe. ¿Le gustaba el mote de Mr Proper? Es cierto, fueron solo seis meses, pero para mí fueron como seis años inolvidables. Mi familia estuvo muy a gusto, también había más argentinos, como el Indio Vázquez, Husillos, el bambino Veira de entrenador, Hugo Vaca de mánager… Yo llegué en pleno Carnaval y me pusieron el mote de Mr Proper. Fue un apodo genial que tuvo mucho éxito. Me podrían haber dado algún regalito de esa empresa de limpieza, pero nunca recibí nada. Era curioso. El indio Vázquez tenía un melenón brutal y yo no tenía ni un pelo. También me hicieron una linda canción en las chirigotas. El Cádiz es una gran familia. 

«En Tenerife, Valdano me dio un sobre con una foto de Koeman para mirarla cada día antes de jugar contra él»

Le tocó enfrentarse al actual técnico del Barça. ¿Qué tal era Ronald Koeman en el campo? Koeman era un defensor con el que no te querías medir nunca. En Italia me habían marcado Baresi o Bergomi y supe sacar lo mejor de mí, igual que con Koeman. Cuando estuve en el Tenerife, Valdano me dio un sobre con una foto dentro antes de jugar contra el Barça. Era la foto de Koeman. Me dijo que tuviera el sobre en casa toda la semana y mirara la foto cada día. La idea era cortar el circuito del Barcelona para que el holandés no metiera el pelotazo de 30-40 metros. Pero aquel equipo era brutal. Koeman, Amor, Bakero, Begiristain, Goikoetxea… Muchos jugadores marcaban la diferencia.

¿Echa de menos aquellos tiempos? Sí, lo echo mucho de menos. Ojalá tuviera de nuevo 30 años y pudiera medirme con esos rivales. Llevo el fútbol en la sangre. Cuando voy a dar las charlas me sale esa adrenalina, esa pasión que nunca se pierde. Yo jugué hasta los 38 años, pero me sentiré futbolista toda mi vida.

¿Qué ha cambiado más en el futbol actual? ¿Ve más divos a los jugadores? Ha cambiado mucho. Para empezar los sistemas de juego. Antes se utilizaba el 4-3-3 casi siempre, ahora tienes el 4-4-2, 4-5-1, el 4-2-3-1… La misma pelota ha ido cambiando. Todo evoluciona, también tenemos el VAR. El fútbol no tiene lógica, siempre se nutre de errores. En cuanto a los futbolistas, ahora tienen que estar más preparados físicamente, hay muchos viajes… Los jugadores de hoy también miran demasiado los tatuajes, el pelito, la ropa, esto, lo otro… La imagen tiene más importancia que antes.

Del Cádiz pasó al Tenerife y hundió al Madrid en la segunda Liga del Barça en la isla. ¿Se lo recuerdan mucho los culés? Buff, ese gol al Madrid fue tremendo. Le dimos la Liga al Barcelona y por primera vez nos clasificamos para la UEFA. Recuerdo el tanto como si fuera ayer. Fue un centro de Chano con el exterior, la peleó Quique Estebaranz, luego cabeceó Ezequiel Castillo y finalmente rematé yo. Aún la busca Paco Buyo. De los 215 goles que hice me acuerdo de toda la jugada en 150 o así. Me quedó muy marcado. Si lo ves lo vuelves a vivir y te emocionas.

¿Por qué era tan querido por los aficionados, incluso rivales? Llegué con un look distinto, perder el pelo de todo el cuerpo parecía extraño y llamaba la atención. Ese look fue clave. Con lo de Mr Proper me conocían por toda España. Acababan los partidos y me esperaban 100 personas fuera. Para una foto, para un autógrafo, para un pink… Los niños me adoraban. En casa tengo una colección de camisetas y recuerdos muy bonita. Tengo tres nietas de 11, 6 y 3 años: Alma, Francesca y Charlotte. Alucinan con las fotos del abuelo con pelo, sin pelo… Me ayudan a ordenar los trofeos, los cristales… Se dan cuenta de que el abuelo fue famoso y jugó a fútbol. Me preguntan mil cosas, es algo muy lindo.

Su peor momento fue la grave lesión que sufrió en un choque con Maradona. ¿Ha rememorado esa acción con la muerte del astro? Fue una desgracia, no hubo mala intención, pero fue durísimo. Me rompí los ligamentos en esa acción con Diego en un Fiorentina-Nápoles. Estuve 10 meses sin jugar, me perdí el Mundial de Italia-90 y pasé una complicadísima rehabilitación. También perdí el pelo a raíz de todo aquello. Son cosas que te va dando la vida en el fútbol. Aquello pasó un miércoles de enero y Diego vino el lunes siguiente, después de mi operación y del nacimiento de mi hija Arianna. Si hubiese sido al revés y yo hubiese lesionado a Diego no sé lo que habría ocurrido. Se habría hablado de otra forma, está claro. Aquel día Maradona me regaló un reloj con su firma y lo guardé. Jamás lo utilicé. Ahora lo tengo que buscar para usarlo en su honor.

«Me rompí los ligamentos en un choque con Maradona. Me regaló un reloj con su firma que jamás utilicé. Ahora lo buscaré y lo usaré en su honor»

¿Cómo ha vivido su muerte? Ha sido un golpe muy duro. Nadie pensaba que se podía dar este desenlace tan rápido. Se va un ídolo que abrió las puertas para jugar en Europa. Me enfrenté a él con la Fiorentina y cuando estuvo en el Sevilla de Bilardo y Simeone. Lo vi por última vez hace justo un año cuando vino con Gimnasia a jugar contra Talleres de Córdoba. Pasarán mil años y nos seguiremos acordando de él.

¿Qué opina de la eterna comparación de Diego con Messi? Lo importante es que son nuestros. Son argentinos. Eso es lo importante. Cada uno tuvo su recorrido. Messi salió de Rosario y a los 12 años ya vivía la vida europea. Maradona también tuvo un comienzo muy humilde en Argentinos Juniors. Cada uno tiene su etapa y su época. A Messi aún le queda corazón y fútbol. Le falta solo conquistar el Mundial. Ojalá sea en el 2022, pero si no llega tampoco hay que obsesionarse.

Bilardo, Menotti, Valdano, Floro… ¿Con qué entrenador se queda de su extensa carrera? Me quedo con la filosofía de todos. Bilardo era brutal. De 24 horas que tiene el día, dormía 4 y en 20 buscaba los errores para mejorar. Vivía para el fútbol. Sin desconectar. De Valdano y Cappa siempre me marcaron sus palabras. Ángel nos juntaba a todos, nos decía cuatro cosas y salías como un ciclón a la cancha, a ganar a cualquiera. Motivaban mucho. Valdano era una enciclopedia. Con Floro tuve que pelear de lo lindo, no le gustaba el estilo argentino, prefería a los uruguayos. En un partido le hice un gol al Barcelona a los 50 segundos y me hizo un lugarcito en el equipo. 

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¿Le gustaría volver a España? Me encantaría. A Tenerife, a Cádiz o a donde sea. Me gustaría enseñar los valores de todo lo que aprendí en mi carrera, trabajar con delanteros y aprovechar todos mis enseñanzas. También participé en 450 programas en televisión en Argentina hablando de fútbol con otros exjugadores. El fútbol es gran mi pasión y lo será hasta que ya no exista.

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