Las mujeres son minoría absoluta en la alta dirección de la empresa española, una desigualdad que llega al extremo en sectores como el inmobiliario. Hay ejemplos, sin embargo, de que también el ladrillo está sucumbiendo al cambio, nuevos aires para una actividad que reclama su lugar en la economía. Carolina Roca Castillo (Zaragoza, 1973) enarbola esa renovación y está empeñada en dar la vuelta a viejas reglas de la construcción para impulsar su profesionalización y abaratar la vivienda. Es la directora general del Grupo Inmobiliario Roca, una compañía familiar de origen aragonés con más de 50 años de experiencia, además de vicepresidenta de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima).

Desde bien joven aprendió a vivir sola. Con solo 17 años voló del nido familiar para acabar COU en California (Estado Unidos), un curso que le marcó para siempre en lo personal y profesional. A su vuelta a España ya no volvió a su Zaragoza natal y se instaló en Madrid para estudiar la doble licenciatura de Empresariales y Derecho en el Universidad Pontificia Comillas.

Pronto se implicó en el negocio familiar, en el que representa la segunda generación junto a sus hermanos José Luis y Ángel. Tras un año rotando por las oficinas de la empresa en Teruel, Zaragoza, Tarragona y Vinaròs (Castellón), propuso a los suyos abrir un despacho en el competitivo mercado madrileño, lo que a priori parecía una misión imposible para una firma especializada en vivienda protegida de promoción privada.

La cosa fue bien. El primer proyecto que sacó a adelante fue una promoción de 96 viviendas sociales en Rivas Vaciamadrid tras ganar un concurso de suelo municipal. Desde entonces, la empresa se fue haciendo un nombre y logró sobrevivir al crash del 2008 siguiendo el «criterio de prudencia» que instauró su padre, José Luis Roca, un hombre polifacético que se crió en Alcorisa (Teruel) y que llegó a ser presidente de la Federación Española de Fútbol.

En paralelo, Carolina se fue involucrando y ganando peso en la vida asociativa del sector inmobiliario, donde la presencia de la mujer era hasta unos años prácticamente inexistente. Actualmente forma parte de la junta ejecutiva de Asociación de Promotores Constructores de España (APCE), preside la comisión de urbanismo y vivienda de la patronal madrileña CEIM y es vocal de CEOE. También forma parte de Women in Real Estate (Wires), un colectivo que busca aumentar la visibilidad de la mujer en esta actividad.

Desde estas organizaciones está tratando de conseguir que la construcción sea «parte de la solución» a la crisis del coronavirus. El catalizador de ese empeño es un macroproyecto tractor que aspira a los fondos europeos de recuperación para impulsar la regeneración urbana y el acceso de vivienda. La idea es ambiciosa. El objetivo es desarrollar 250.000 viviendas en todo el territorio nacional aprovechando los solares yermos y sin uso de las ciudades y a través de la rehabilitación de la gran cantidad de infravivienda existente. Todo ello, bajo criterios de eficiencia energética y edificación sostenible.

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Esta iniciativa sintetiza el caballo de batalla de Carolina Roca y de su empresa: hacer vivienda a precios asequibles. «El sector está focalizado en producto caro y lo que hace falta es abaratar los costes de producción para facilitar el acceso a un bien básico a la clase media», sostiene. Liderazgo femenino en una empresa que también lo será si logra dar el salto a la tercera generación. El fundador tiene siete nietas y ningún varón.

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