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Amaia decía a la prensa, horas antes de su actuación en el Primavera Sound del año pasado: “es mi primer concierto y no sé muy bien qué hacer, pero, bueno, yo canto y ya está”. Y bien, año y medio después, ya lo sabe: lo suyo, al menos por ahora, es un pop esbelto y con corazón, centrado en la buena caligrafía melódica y el texto en primera persona, dotado de una producción detallista, no encaminada a impresionar al oyente sino a enredarlo en su melancolía.

Disco de pop emotivo se diría que como los de antes, con ascendente en la tradición ‘indie’ que brota del ‘Donosti sound’ pero también en otra clase de fuentes, más remotas, sobre todo para ella, que nació en 1999, y que hunden raíces en la balada americana de autor. Amaia nos canta a sus amores y desamores y, aunque no se disipa la sensación de estar leyendo el diario de una jovencita con sus tormentas en un vaso de agua, hay frases agudas y sentido del humor. Desde el mismo preámbulo: ‘El avión / se va a caer / tú serás mi última vez”, canta con gracioso sentido de la parodia romántica en la miniatura de un minuto y siete segundos que abre el álbum.

Voz juvenil pero no aniñada

El repertorio alza el vuelo con ‘Quedará en nuestra mente’, dinámico número pop con claroscuros. “Al final todo pasa y morirá”, desliza ahí sabiamente Amaia, precediendo a su querida muletilla: “quedará en nuestra mente y ya está”. Proyecta una voz juvenil pero no aniñada, y transmite sentimiento y veracidad. Para eso debe servir la técnica, no para hacer acrobacias. En esa línea ágil figuran piezas como ‘Nuevo verano’ o ‘Todos estos años’, esta con pinceladas country. Amaia firma las composiciones, aunque solo tres en solitario: en las otras comparte autoría con el coproductor, el argentino Santiago Barrionuevo (Él Mató a un Policía Motorizado), Raül Fernández ‘Refree’ y Núria Graham.

Y hay que fijarse en la sintonía con Graham porque ahí se refleja la Amaia más profunda: ‘Nadie podría hacerlo’, balada asentada en el piano en la tradición de las partituras ocres de una Carole King, y la pieza de cierre, ‘Porque apareciste’, firmada esta en solitario por la compositora de Vic, que se abre con arpegios de guitarra ‘cohenianos’ y se convierte luego en una canción latina conmovedora, tocada por el punteo de mandolina de Roberto Cubero (de Los Hermanos Cubero).

Sumemos a estas dos piezas otro par de baladas con fondo, la ya conocida ‘El relámpago’, con su halo misterioso (que queda recortado en un ‘crescendo’ innecesario), y ‘Cuando estés triste’ (partitura esta 100% Amaia), que cautivará a quienes se resistan a pensar que Burt Bacharach no es más que un cursi rematado. Material delicado, casi milagroso porque está a las antípodas del aturdimiento asociado a los ‘talent shows’, para una Amaia que comienza a saber lo que quiere, y que nos invita a seguirla de cerca. Y ya está.  JORDI BIANCIOTTO


OTROS DISCOS DE LA SEMANA

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Jenny Hval hace canciones únicas sobre temas muy comunes, pero sobre los que se canta poco. En este nuevo disco reflexiona sobrela falta de hijos o la semántica a lomos de sus ritmos más propulsivos hasta la fecha.Pop complejo e intelectual a la par que bailable e irresistible. A ver quién rechaza algo como ‘Ashes to ashes’. JUAN MANUEL FREIRE

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Dalmau Boada nos invita a acompañarle en una epopeya cósmica con los pies en el suelo (y en el bosque del Montseny) que pasa por sucesivos estados mentales: senderismo psicodélico, tramas ‘afro’ y metales ‘free’ a lo Canterbury, krautrock y brisas ‘weird folk’ que harían sonreír a Pep Laguarda. Un aventurado y acogedor viaje astral. JORDI BIANCIOTTO

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Un poeta de la trompeta y un gran sedán del saxo tenor salen por primera vez de gira juntos. Y aunque sus voces son distintas -Rava, casi siempre dramático y oscuro; el poderoso Lovano, un sabio que domina todas las declinaciones del jazz moderno-, en este directo a quinteto consiguen un buen equilibrio de fuerzas. ROGER ROCA

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Este brasileño de 20 años criado en la plaza del Macba de Barcelona estrena etapa con nuevo nombre (antes MC Buseta) y sello, el neoyorquino Mixpak. ‘Baile da rua’ muestra su figura de manera transparente. Destila de sus orígenes y de la escena en la que ha crecido, alrededor del trap, y le asienta como figura singular gracias a su música híbrida. IGNASI FORTUNY

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