El desplome que está sufriendo el Real Madrid en la Liga trae consecuencias inesperadas para estar tan solo a mediados de enero. Pese a que el club blanco puede aferrarse todavía a la Champions, un asidero tradicional incluso en temporadas tan nefastas como esta, y en menor medida a la Copa del Rey, una competición a la que nunca ha prestado mucha atención, en el club empiezan a aparecer señales de pesos pesados que dan todo por perdido y buscan soluciones de futuro individuales. El ejemplo más claro es el de Cristiano Ronaldo, quien ya amagó en verano con irse al Manchester United.


















Aunque el portugués en esta ocasión no ha manifestado en público su deseo de irse (el 16 de junio lo hizo en el diario portugués A Bola), fuentes del Madrid reconocen que el jugador ya ha comunicado a Florentino Pérez que su ciclo en el Madrid está acabado y que hay que negociar una salida satisfactoria para las dos partes. Queda por ver cuánto estaría dispuesto a pagar el club de Old Trafford.

Cristiano renovó por última vez en noviembre del 2016, cuando alargó su contrato hasta el 2021. Este febrero cumple 33 años y percibe 23 millones anuales, un salario que considera desfasado en relación con lo que cobran Messi o Neymar.









Florentino Pérez prefiere esperar unos meses para empezar a planificar el futuro proyecto del club





El enfado del jugador al no ver atendidas sus pretensiones de mejora económica le llevó a dar un ultimátum a Florentino Pérez el mismo día en que el Madrid ganó el Mundial de Clubs en Abu Dabi, el 16 de diciembre: “Si es posible, me gustaría retirarme en este club, pero no depende de mí. Yo no soy el que manda aquí. Ya veremos”.

Florentino Pérez no quiere dar ese paso y menos ahora, cuando el rendimiento del delantero ha caído en picado (cuatro goles en la Liga) y el equipo va camino de firmar una temporada desastrosa.


















Además, la relación entre Florentino y Cristiano nunca ha sido muy fluida por falta defeeling. Para empezar, el presidente nunca le ha visto como un fichaje suyo, sino de su antecesor, Ramón Calderón. Florentino respetó el contrato que se encontró firmado en un cajón pero a lo largo de estos nueve años ha tenido varios desencuentros con el crack, que nunca se ha sentido valorado como cree merecer.

La guinda final que ha llevado a Cristiano Ronaldo a dar por terminado su ciclo es lo ocurrido durante la última entrega del Balón de Oro. A pesar de las palabras de Florentino valorando a Cristiano como el mejor jugador del club después de Di Stéfano, el portugués percibió que la verdadera ambición del mandatario sería sustituirle el próximo verano por Neymar.

Llovía sobre mojado porque a Cristiano ya no le gustaron nada los devaneos del club el pasado verano con Kylian Mbappé, un jugador que sí estuvo muy cerca de acabar en el Bernabeu y que si finalmente se desechó su fichaje fue porque no se aceptaron sus altísimas pretensiones económicas, que hubieran alterado el delicado equilibrio salarial de la plantilla blanca.


Cristiano Ronadlo está dolido con el presidente blanco
Cristiano Ronadlo está dolido con el presidente blanco
(Getty)

















Pese a venir de ganar su primer doblete (Liga y Champions) en 59 años, el Madrid no tuvo un verano fácil. En las oficinas del Bernabeu se recibieron ofertas muy jugosas por Cristiano y Bale. Hubo muchas dudas. El Madrid sopesó seriamente vender a alguno de los dos, en especial a Bale, pero al final Florentino no se atrevió.

A la espera de que la eliminatoria con el PSG convierta el resto de la temporada en mero trámite o el Madrid la supere y reconduzca su trayectoria cual ave fénix, Florentino Pérez deshoja la margarita sobre si acomete ya el proyecto de futuro o espera unos meses.

La negativa de Zinédine Zidane a incorporar nuevos fichajes en este mercado de invierno le ha pillado a Florentino Pérez con el pie cambiado. El club había apalabrado ya el fichaje de Kepa Arrizabalaga, pero ahora todo indica que llegará a partir de junio, por más que ayer desde Bilbao y en el Athletic aseguraban que todas las opciones seguían abiertas.

Considerado Neymar una pretensión poco menos que irrealizable, el primer objetivo de Florentino Pérez sería tratar de incorporar a Harry Kane. No será sencillo ni barato. En el Madrid saben que el Tottenham no lo traspasará por menos de 200 millones.


















Mientras Cristiano y Florentino dan la impresión de estar más centrados en el futuro que en el presente, Zidane sólo quiere hablar del día a día. Su discurso ahora mismo es el de un resistente. Trata de aislar a la plantilla de todas las críticas y mantiene un discurso optimista en el que pocos creen. Nunca pareció tan aferrado al cargo.




















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