“It’s a match!”, es el sinónimo con el que Tinder, la Celestina del siglo XXI, avisa de que os gustáis. Pero si ya es difícil ligar por internet, con el ‘ghosting’, el ‘benching’ o el ‘zombieing’ y todas estas palabras inglesas que quieren decir, en resumidas cuentas, que pasan de ti, llega una nueva barrera, las restricciones. Adiós terrazas, teatros, cines y todos esos sitios que tanto gustan para una primera cita. Pero al mal tiempo buena cara: todavía siguen abiertos parques, museos y tiendas y, escogiéndolos bien, podréis descubrir si sois compatibles con más precisión que el algoritmo de Meetic.

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Primera recomendación, citas en tiendas botánicas. No hace falta decir por qué: las plantas están muy de moda. Tanto, que ya no se pregunta si eres de gatos o perros, ahora te dirán si eres de potus o de ficus. Algunas recomendaciones donde ir a que florezca vuestro amor: en Sant Gervasi, Mitre & Mandri Flors (General Mitre, 100), en el Born, Marea Verde (Ronda de Sant Pere, 40) y en el Poblenou, el Espai Joliu (Badajoz, 95).

IKEA es un ‘must’ en las citas de millennials y centennials. Según los ‘memes’, porque para estas precarias generaciones fantasear en las habitaciones de exposición es la única forma de experimentar lo que es tener casa propia. Eso, y que nada funciona mejor como filtro que ver si tenéis el mismo gusto decorativo. A falta de IKEA, el Museu del Disseny (Glòries, 37) y sus exposiciones sobre interiorismo sigue abierto. O, si prefieres un lugar donde puedas llevarte los muebles a casa, a cinco minutos del museo tienes Les Eines (Gran Via, 761), una tienda tan bonita que hasta alquilan el espacio para rodajes.

Y si tus preocupaciones son más carnales y el único mueble que te interesa es la cama, pásate por una ‘sex-shop’. Entre los pasillos de Kitsch (Muntaner, 17), la primera tienda erótica de España, seguro que descubriréis qué os va. Más opciones: en Gràcia, Amantis (Torrent de l’Olla, 145), en el Gòtic, Lovestop (Escudellers, 12), y en Poblenou, Vibracions (Rambla del Poblenou, 105). Y, si prefieres algo más sutil, el Museo Europeo de Arte Moderno (Barra de Ferro, 5), donde gracias a su exposición sobre Eros (hasta el 13 de diciembre) podréis tener una vibrante conversación sobre lo que os atrae. Y sin necesidad de estar rodeados de ‘Satisfyers’.

La otra cara de la moneda: los intensos, aquellos que para una primera cita necesitan unas preciosas vistas a sus pies para poder tener diálogos grandilocuentes y empalagosos sacados de ‘Tres metros sobre el cielo’. En este caso, descarta los bunkers por obvios y masificados. El Turó de la Creueta del Coll (Taradell, 22) tiene las mismas vistas y la mitad de la gente. Igual de recomendables las vistas del Mirador de l’alcalde, en Montjuïc

Pero no todo el mundo se conoce por Tinder. De hecho, cada vez más gente tiene Instagram para ligar. Y podéis usarlo como excusa montando una ruta por los rincones más instagrameables de Barcelona. Visita el Mural del beso (Plaça Isidre Nonell), la Plaça de Milans, el Laberint d’Horta (Castanyers, 1) o el Recinte Modernista de Sant Pau (Sant Antoni Maria Claret, 167). Si entre sus fotografiables pabellones no surge el amor, es que no estáis hechos el uno para el otro.

Finalmente, para los cinéfilos. ¿Cómo ligáis con los cines cerrados? Fácil: pasándose por alguno de los últimos videoclubs que quedan en Barcelona. Por ejemplo, Video Instan (Viladomat, 239) o Mr. Brown Store (Marià Aguiló, 82). Prometen “Netflix and chill” (el “peli, mantita y lo que surja” de toda la vida), pero con cine de calidad. Así, si no hay química, que al menos haya un buen filme.

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