La Comunidad de Madrid aplicará «confinamientos selectivos de las zonas básicas de salud con mayor incidencia» del coronavirus a partir del próximo domingo o lunes. Esto es lo que ha anunciado a primera hora de la mañana el viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19, Antonio Zapatero, pero unas horas después el equipo de la presidenta Isabel Díaz Ayuso ha asegurado que la decisión no está tomada aún y que «se barajan también otras alternativas». Una desautorización en toda regla y un caos comunicativo que deja en la incertidumbre a las decenas de miles de ciudadanos.   

Las áreas más afectadas por la epidemia son los barrios del sur de Madrid como Puente de Vallecas, donde se registran 1.240 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días, Usera, Villaverde y Carabanchel. Fuera de la capital las poblaciones candidatas a la medida serían Parla, Getafe y Alcorcón, además de Alcobendas, la única población del norte con índices parecidos. Se desconoce si sólo se aislarían barrios concretos, áreas sanitarias (el ámbito atendido por un centro de salud) o distritos. Hay áreas donde se ronda una incidencia de 2.000 casos. 

La decisión sobre la modalidad de confinamiento, su delimitación exacta y su duración se tomará el próximo viernes, en la reunión prevista para revisar los resultados de las restricciones a la hostelería y a las reuniones en vigor desde el lunes de la semana pasada, había dicho Zapatero. «Se están barajando varias alternativas y el encaje jurídico», apuntó, aunque descartó que sea necesario acogerse a la oferta lanzada por Pedro Sánchez de decretar el estado de alarma en determinados territorios.

Las dudas

Zapatero aseguró durante su comparecencia que la medida cuenta con el apoyo de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso.  «Se lo he comunicado esta mañana por whatsapp y estoy convencido de que [Ayuso] apoya siempre cualquier medida que vaya encaminada a proteger la salud pública». La realidad es muy diferente. El equipo de Ayuso sostiene que el anuncio le pilló por sorpresa durante la reunión de su Consejo de Gobierno. ¿No se aseguro Zapatero de que su mensaje recibiera el doble check?  ¿O fue la reacción de algunos consejeros contrarios a la restricción lo que le hizo cambiar de opinión?

El resultado es que después de tres horas y media de debate se suspendió la rueda de prensa que debía ofrecer el vicepresidente y portavoz, Ignacio Aguado. El comunicado hecho público se limita a explicaar que «el Gobierno regional anunciará esta semana la adopción de nuevas medidas ante la evolución del COVID-19″.  Ayuso y Aguado siempre se habían mostrado contrarios a medidas de confinamiento porque afectan gravemente a la economía.

Nuevos límites a los contactos sociales

Zapatero anunció que el viernes también se aprobará poner «nuevos límites a la concentración de personas» que pueden reunirse y esto afectaría a todo el territorio de la Comunidad. Desde el lunes de la semana pasada el número máximo de personas en reuniones tanto públicas como privadas es de diez personas y los aforos de celebraciones rondaban el 60%.

Zapatero justificó la nueva vuelta de tuerca en que «son necesarias medidas más drásticas» para bajar la curva de contagios y su repercusión en los hospitales. También ha culpó de la situación actual a la relajación de los ciudadanos y al incumplimiento sistemático de las cuarentenas. «Basta pasear por las calles para verlo», aseguró. Su presidenta culpó el día antes al «modo de vida de los inmigrantes».  

En medio de este caos, el Gobierno ha reiterado que sigue la situación epidemiológica en Madrid «con cierta preocupación» y que, en su opinión, conviene  «tomar medidas adicionales». Si bien, para no echar más leña al fuego, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, se ha mostrado «confiado» en que el Ejecutivo regional «tomará las medidas correspondientes». 

Informe demoledor

Las medidas se anunciaron el día después de conocerse un informe de un grupo de investigación de la Universitat Politécnica de Catalunya (UPC) en el que se destaca el altísimo riesgo de rebrote en Madrid, de 591 puntos, muy alejado del resto de las regiones y el triple que el de Catalunya.  Aunque la Comunidad sostiene que desde hace tres semanas «la situación está controlada y estabilizada», la realidad es que todos los indicadores marcan un aumento intersmanal de los contagios, las hospitalizaciones y los fallecidos del 30% o más. El más preocupante en el de las camas de uci, con una ocupación del 38,5%.

Las restricciones no eran las únicas medidas que iba a adoptar Madrid. También empezará a utilizar a partir del lunes los dos millones de ‘test’ rápidos de antígenos comprados a la farmacéutica norteamericana Abbot. Ya están validados por los laboratorios de la Comunidad y Zapatero cuenta con que la Comisión de Salut Pública del Ministerio de Sanidad dará mañana su ok.      

Los resultados se obtienen en 15 minutos y tienen la misma fiabilidad que las PCR durante los cinco primeros días de la infección. Se empezarán a usar en la Asistencia Primaria, incluida pediatría, las urgencias de los hospitales, las residencias y en las escuelas. Ello supondrá un «gran avance», según el viceconsejero, porque reducirá saturación de los servicios sanitarios y permitirá aislar desde el primer momento a las personas que hayan estado en contacto con los positivos.

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Cuarentenas de 7 días

Zapatero ha explicado que ha pedido a Sanidad que reduzca de 14 a 7 los días en los que un contacto debe aislarse para evitar el alto grado de incumplimiento de la cuarentenas actuales. El periodo de infectividad del virus se concentra en los primeros siete, «según muchos especialistas» y «se lo plantean Francia y Alemania». Según el viceconsejero el ministerio está estudiando esta posibilidad, aunque Fernando Simón avanzó al semana pasada que lo que se plantea es bajar la cuarentena a 10 días, no a 7. El ministro Illa ha especificado, en cualquier caso, que el tiempo de cuarentena no se cambiará hasta que haya «evidencias sólidas» de que esto no implica una expansión de la epidemia. 

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