En España hay 3,29 millones de autónomos afiliados, según los últimos datos estadísticos del Gobierno. Se trata del mayor número desde 2008, es decir, desde hace 13 años. Toni Mora, presidente del Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya, y la autónoma Rocío Gutiérrez, repasan la situación de este colectivo.

El crecimiento en el número de autónomos observado en los últimos meses, que apunta cambios de fondo en el mercado laboral, no debe hacer olvidar el vía crucis, incluso más allá de la pandemia, que viven a diario los empleados por cuenta propia. Cuotas, impuestos y, muy especialmente, el nivel de las prestaciones, muy por debajo delque gozan los asalariados.

Pensiones justas y bienestar del autónomo

Toni Mora. Presidente del Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya

Pensar en la sostenibilidad del sistema público de pensiones es consecuente con mejorar los derechos y prestaciones de todas las personas trabajadoras que las hacen posible con sus contribuciones. Desde muchas tribunas se habla de la afectación de futuras reformas para estas dos afirmaciones que están enlazadas de manera ineludible.

El Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya, asesor del Govern y espacio de consenso obligatorio de los principales agentes sociales y económicos del país, elabora cada año un informe sobre la situación del trabajo autónomo en Catalunya, que ponemos a disposición de la ciudadanía y que aporta datos, reflexiones, consideraciones y recomendaciones que pueden ser muy útiles para el debate público.

Primer dato: el pasado mayo el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) registraba 556.900 afiliaciones en Catalunya, el 16,2% de la afiliación total del sistema. 

Una de las facetas que más preocupan en este ámbito, y que desde una perspectiva histórica no hemos sabido o podido resolver adecuadamente, es la referente a la protección social y, por extensión, al bienestar de este colectivo. Las pensiones son uno de los máximos componentes de esta preocupación.

En 2020 el número de pensiones contributivas del RETA en Catalunya fue de 320.056, el 18,4% del total de pensiones contributivas en Catalunya y el 16,2% de las pensiones del RETA de todo el Estado. 

El importe medio de las pensiones del RETA era el año pasado de 732,5 euros, frente a los 1.170 del régimen general

Como constatamos en el CTESC desde hace ya unos años, a pesar de que la diferencia existente entre las pensiones medias del RETA y las de Régimen general ha ido disminuyendo en el último decenio, se mantiene una brecha considerable. Así, el importe medio de las pensiones del RETA en 2020 (732,5 euros) es un 37,4% inferior a la del Régimen general (1.170,6 euros). 

A pesar de las recientes reformas legislativas en este ámbito, al CTESC nos sigue preocupando el bienestar presente, pero también futuro, de las personas que desarrollan su trayectoria y ciclo vital laboral en este régimen.

El acuerdo sobre pensiones suscrito el pasado 1 de julio entre el Gobierno y los agentes sociales establece la implantación gradual, a partir del 1 de enero de 2022, de un sistema de cotización del trabajo autónomo por rendimientos reales. Empezará a producir efectos económicos en 2023 y se desplegará de forma progresiva durante un máximo de nueve años con revisiones cada tres. El Gobierno y los agentes sociales podrán consensuar acortar el calendario de despliegue. 

Esta reforma es completamente necesaria y pertinente para hacer factible la ampliación de las coberturas sociales de los trabajadores y trabajadoras autónomos, que pasa ineludiblemente por la mejora, entre otras, de sus pensiones y de las prestaciones por cese de la actividad

Uno de los ejes que pueden ser determinantes de la reciente reforma, como es el establecimiento de los tramos de cotización, ha quedado pospuesto

Sin embargo, destaca el hecho de que uno de los ejes que pueden ser determinantes en esta reforma, como es el establecimiento de los tramos de cotización, haya quedado pospuesto. Es preciso que la delimitación de los tramos atenúe la presión que la cotización puede suponer para las personas trabajadoras autónomas con rendimientos netos más bajos. En caso contrario, el propio sistema podría hacer inviable la actividad desde la lógica económica, al tiempo que podría incentivar prácticas no deseadas de desvío de rendimientos hacia la economía sumergida.

Teniendo en cuenta la inminente entrada en vigor de la reforma, habrá que abordar también con urgencia la resolución satisfactoria de otros aspectos que pueden dificultar su aplicación como, por ejemplo, la determinación objetiva y ajustada a la realidad de los rendimientos netos, especialmente cuando no se tribute en el régimen de estimación directa.

Las previsiones demográficas auguran la acentuación notable de las transiciones de la población activa a la jubilación en un futuro tan inmediato que ya empieza a ser presente. 

El país lo hacen posible las personas trabajadoras que con su esfuerzo levantan la persiana cada día y contribuyen con sus proyectos personales y colectivos a dinamizar la sociedad y la economía. Personas que cada día arrancan horas para conciliar vida y trabajo y aportan solidariamente a la caja pública común. 

Los miles y miles de autónomos y autónomas tienen que ver reflejada su contribución en una pensión digna, merecida. Sostengamos un sistema público de pensiones con futuro. Incrementemos derechos.  

Sueña en grande, pero lee la letra pequeña

Rocío Gutiérrez. CEO en 3els Barcelona

Soy Rocío Gutiérrez y soy autónoma. Lo cierto es que ser autónoma no es tarea fácil y no es algo para lo que todo el mundo esté preparado. En mi caso, siempre he tenido un carácter emprendedor, soy atrevida, independiente y me gusta hacer las cosas a mi manera. Así que, aunque he estado años trabajando por cuenta ajena, decidí finalmente lanzarme a crear mi propio proyecto. 

Se trata de una agencia de viajes receptiva dirigida al segmento de lujo. Es decir, que organizo viajes maravillosos por España y Portugal para mis clientes ricos. Suena ideal, ¿no? No puedo decir que no tenga una parte idílica: me encanta investigar y buscar nuevos rincones, restaurantes y experiencias para sorprender a mis clientes, me organizo el tiempo como quiero, tengo libertad de trabajar desde cualquier lugar del mundo –lo que me permite viajar mucho, ¡que es mi pasión!– y me gano la vida mucho mejor de lo que lo había hecho por cuenta ajena.

¡No se te ocurra enfermar! La prestación por baja es totalmente insuficiente

Pero, como ya sabréis, no es oro todo lo que reluce. Empecé esta aventura con mucha ilusión, y la sigo teniendo, pero también hay una parte no tan idílica con la que hay que lidiar en el día a día como persona autónoma: burocracia interminable para cualquier gestión, impuestos en la mayoría de los casos desproporcionados y, lo peor de todo, ¡no se te ocurra enfermar! La prestación por baja del autónomo es totalmente insuficiente, además de que la mayoría no disponemos de los medios para continuar con nuestra actividad y no nos podemos permitir paralizarla. Y no te cuento ya si viene una pandemia que paraliza el mundo. Por supuesto, entiendo que es una situación sin precedentes y que no es fácil de gestionar, y que lo peor está siendo la pérdida de vidas humanas. Pero a nivel económico, la situación que muchas personas autónomas estamos viviendo desde hace más de 15 meses es lamentable

Si os quedáis con los titulares de los medios de comunicación, pensaréis que nos están regalando dinero pero nada más lejos de la realidad. A diferencia de otros países de Europa, las ayudas directas son escasas –con requisitos que no se pueden cumplir en muchos casos–, están llegando muy tarde y están más enfocadas a saldar deudas con bancos (lo que vendría a ser otro rescate) que a ayudarnos a sobrevivir a esta situación y poder remontar para seguir adelante. La alternativa que nos da el Gobierno son los préstamos ICO, que lo único que hacen es posponer la deuda y aumentarla con intereses. Además, en muchas ocasiones han sido objeto de abuso por parte de las entidades financieras que, aprovechándose de la situación desesperada de muchos autónomos, los han adjudicado a un coste superior al establecido y con compensación de otros servicios (por ejemplo, pólizas de seguros). A lo anterior cabe añadir la, esta sí acción positiva, posibilidad de acogerse a ayudas por cese de actividad, que se han ido prorrogando a lo largo de este tiempo y que todavía cubren a casi medio millón de autónomos en España.

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Hay mucho camino por recorrer. Y, en mi opinión, la única manera de recorrerlo es uniendo nuestras fuerzas. Porque un colectivo que en Catalunya supera los 550.000 personas merece que se le proteja, no que se le pongan piedras en el camino. Porque nadie que haga bien su trabajo se debería ver obligado a cerrar su negocio o a endeudarse por causas ajenas a su gestión o voluntad. 

Sigue soñando en grande, pero no te olvides de leer la letra pequeña y de seguir luchando para cambiarla.

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