• Con 21 años, ambos salieron airosos del exigente duelo con la Real Sociedad
  • «Tengo plena confianza en los jóvenes, saben jugar con presión», dice Koeman
  • Apenas habían coincidido en el eje de la zaga del Barça B
  • El club pagó 1,7 millones de euros por Araujo hace dos años
  • Mingueza ha recorrido todas las categorías inferiores antes de pisar el Camp Nou

“Somos dos chavales y el club nos está dando la oportunidad”. No le falta razón a Ronald Araujo. Habla de él, central uruguayo, de apenas 21 años, al que la lesión de Piqué le ha abierto la puerta de la titularidad del primer equipo. Habla también de Óscar Mingueza, otro joven central, de 21 años, nacido en Santa Perpètua de Mogoda, con quien compartió el eje de la zaga del Barça ante el líder de Primera División, la atractiva y peligrosa Real Sociedad de Imanol Alguacil. Y ganaron en un trabajado partido.

“Tengo plena confianza en los jóvenes. Son del Barça y saben jugar con presión”, argumentó Koeman tras ese valioso triunfo que permite a su equipo engancharse a la Liga. “Es verdad que no hay público y eso es diferente. Pero los dos han demostrado su calidad y que podemos ponerlos sin problemas”, ha añadido el técnico.

En el Camp Nou, Araujo no solo mandó futbolísticamente sino tuvo la voz para gobernar desde atrás, percantándose, por ejemplo, de los problemas físicos que padecía Mingueza, por lo que tuvo que ser sustituido. Pegando también gritos cuando la situación lo requería. Uruguayo como es la garra la lleva inoculada desde siempre.

«Mingueza y Araujo han demostrado su calidad y que podemos ponerlos sin problemas»

Koeman, entrenador del Barcelona

A Koeman, en un momento delicado de la Liga, no le tembló el pulso para dejar a Lenglet, socio indiscutible de Piqué, cuya baja está pagando el francés. De pronto, su autoestima ha entrado en quiebra. Entonces, el técnico apostó por la pareja de centrales que hace apenas unos meses estaba en el Barça B. Pero no era, ni mucho menos, un estructura fija para García Pimienta.

Poca coincidencia en el filial

Antes de la pandemia apenas habían coincidido en el once inicial del filial azulgrana. El uruguayo sí que se instaló en el primer orden de preferencias para García Pimienta, aunque también usaba la pareja Chumi-Cuenca. El caso de Mingueza es más sorprendente porque antes de la pandemia vivía más tiempo en el banquillo que en el campo. Terminó los cuatro últimos partidos de la temporada (Atlético Levante, Hércules, Orihuela y Llagostera) con el chándal de suplente. Ni un minuto estuvo en el campo.

Con Araujo, por ejemplo, había coincidido en el Prat-Barça B (1-2) del pasado 2 de febrero y luego, el 23 de julio, julio en el play-off de ascenso contra el Badajoz, donde el Barça B pasó en la tanda de penaltis. El uruguayo fue titular con Cuenca; Mingueza apareció en el minuto 82 y luego completó desde la prórroga .

Y de ahí al Camp Nou en una noche donde tenían por delante a Willian José, Portu y Januzaj. Después, salió Isak. O dicho de otra manera, se enfrentaban los dos jóvenes al que era el equipo más goleador de Primera. Aún lo es, con 24 tantos, superando al Barça (23), Madrid (22) y Atlético (21).

«Uno contra uno»

El riesgo era, por lo tanto, máximo. Y el dibujo del equipo, como luego reconoció el propio Koeman, les colocaba en “uno contra uno por todo el campo”. De ahí que se viera a un valiente Araujo perseguir a Willian José hasta territorio de la Real, más cerca de Remiro que de Ter Stegen. O lo mismo le sucedió también a Mingueza, cuyo único despiste con Isak le pudo costar muy caro al Barça.

No controló el defensa canterano el balón y la carrera del sueco tuvo el heroico final de Pedri evitando el 2-2 y comiéndose el palo izquierdo de la portería azulgrana. Con Mingueza, además, resoplando de alivio.

«Han hecho un gran partido», dijo Koeman feliz también de que su arriesgada apuesta le había salido bien, recordando que tras el error que tuvo el canterano en Cádiz en el 1-0 había «tenido algunas molestias. Pero Óscar ha demostrado que puede jugar tranquilamente en este equipo».

Jugando a campo abierto y enfrentados a delanteros diversos -la picardía y velocidad de Portu mezclada con el oficio de Willian José junto al peligro que generó posteriormente la aparición Isak-, ambos cumplieron.

Araujo ejerció de central diestro; Mingueza, de central zurdo. Y sin apenas cometer faltas. Una hizo el uruguayo; una hizo el de Santa Perpètua. Medían cada movimiento con la experiencia que no tenían. Y sin red alguna. Era mucho más que un partido para Araujo y Mingueza. Era su primera noche juntos. 

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Con Piqué en la grada, con Umtiti, todo un campeón del mundo sentado en el banquillo, con Lenglet apareciendo en el tramo final cuando más arrinconaba la Real, ellos salieron indemnes de tal examen. Y no era una prueba nada fácil. Dice Koeman que son centrales que tiene “futuro”. Para el Barça el futuro es hoy. No hay tiempo para esperar a nadie en un club en plena reconstrucción donde se aferró a dos jóvenes solventes y, además, baratos.

Mingueza llega desde abajo, recorriendo todas las categorías inferiores del club. Un ejemplo de perseverancia. Por Araujo, el Barça pagó 1,7 millones de euros al Boston River en el verano del 2018. El miércoles formaban la inédita y joven pareja de centrales de un equipo, y un club, que se anda buscando a sí mismo.

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