Dos contiendas electorales marcarán la agenda andorrana durante los próximos doce meses: el 7 de abril, los andorranos mayores de edad están llamados a unas elecciones generales para renovar los 28 escaños del Consell General (Parlamento) y escoger un nuevo Gobierno. Y durante la primera quincena del mes de diciembre, en una fecha todavía por determinar, se celebrarán las elecciones comunales para decidir la composición de los siete Comuns (ayuntamientos).

2019 será, por lo tanto, un año de alto voltaje político en el Principado, durante el cual se desvanecerá la incógnita de saber si Demòcrates per Andorra, la fuerza de centro-derecha que gobierna Andorra desde 2011, será capaz de revalidar las cómodas mayorías de las que ha disfrutado durante los últimos ocho años, tanto en el Consell General como en la mayoría de los Comuns.




















El 7 de abril hay elecciones generales en Andorra para renovar los 28 escaños del Consell General (Parlamento)





Pero, más allá de las citas electorales y con independencia de quién termine saliendo vencedor de las elecciones, Andorra tiene planteados unos retos de país a los que cualquier gobierno o mayoría parlamentaria tendrá que hacer frente. Unos retos que, en mayor o menor medida, están relacionados con la imagen exterior de un país que debe consolidar su apuesta por la apertura y la modernidad.


Andorra, capital de Iberoamérica…






El 11 de febrero, Andorra asumirá la secretaría de la Cumbre Iberoamericana para el binomio 2019-2020, con el objetivo final de organizar la cumbre de jefes de Estado y de gobierno en noviembre de 2020. Durante dos años, Andorra será el centro de las reuniones políticas, empresariales y culturales de la Comunidad Iberoamericana, que engloba a 22 países: España, Portugal, Andorra y los 19 países de Latinoamérica que tienen como idioma oficial el español o el portugués.







La organización de todos los actos vinculados a la Cumbre Iberoamericana representa, sin duda, un reto logístico para un país de 70.000 habitantes y 468 kilómetros cuadrados. Pero también es, sin duda, una magnífica plataforma de promoción del Principado en una región que engloba 650 millones de habitantes y varias economías emergentes y que representa un 10% del producto bruto mundial.

Innovación para el desarrollo sostenible es la temática que Andorra ha escogido para estos dos años que empiezan ahora. La Cumbre Iberoamericana será también la oportunidad para el Principado de marcar su propio perfil en el ámbito internacional: Andorra es el único país de la región iberoamericana que no tiene un pasado colonial –ni como colonia ni como metrópolis– y el único que no tiene un histórico de conflictos bélicos con ninguno de los otros Estados miembros. Además, Andorra es miembro de la Organización Internacional de la Francofonía y observador de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, dos elementos que también se dejarán notar en esta Cumbre Iberoamericana.




















… Y capital del esquí






Entre el 11 y el 17 de marzo, Andorra acogerá por primera vez unas finales de la Copa del Mundo de esquí alpino, un sueño que varias generaciones de andorranos han perseguido desde que el esquí empezó a ser uno de los motores del país, a mediados del siglo pasado. La pista L’Avet, ubicada en el sector de Grandvalira-Soldeu, será el escenario de las pruebas de slalom y slalom gigante, mientras que las pruebas de velocidad y técnicas se celebrarán en la pista L’Àliga, ubicada en el sector de Grandvalira-El Tarter.


Otro de los retos es abrir más de 180 km esquiables en las pistas de Grandvalira
Otro de los retos es abrir más de 180 km esquiables en las pistas de Grandvalira

Grandvalira ya acogió, en 2012, unas pruebas de Copa del Mundo de esquí femenino, y en 2019 la estación espera consolidarse como el dominio esquiable de referencia del sur de Europa, con más kilómetros de pistas de esquí que ningún otro dominio de los Pirineos y con unas instalaciones y pies de pista totalmente renovados.




















Andorra acogerá por primera vez unas finales de la Copa del Mundo de esquí alpino en Grandvalira, el próximo mes de marzo





Especialmente destacada ha sido la renovación del pie de pista de Soldeu, con una gran plataforma esquiable que cubre el río y que convierte las calles de la población en la continuación natural de la pista L’Avet. Los trabajos de construcción de la plataforma, que han representado un reto de ingeniería de primera magnitud, se están finalizando a contrarreloj para acoger las finales de la Copa del Mundo en las mejores condiciones.


De las tiendas a la experiencia de compra






Otro sector tradicional que necesita reinventarse es el comercio de retail. Antes que un país de esquí, un país de hoteles o un país de banca, Andorra es un país de tiendas. El sector del comercio minorista es el que tradicionalmente ha contribuido de forma más clara al producto interior bruto y a las arcas públicas andorranas.

La Andorra de las tiendas no ha pasado por el choque por el que pasó la banca a raíz de la crisis financiera internacional, ni por la debacle que vivió el sector de la construcción cuando estalló la burbuja inmobiliaria, pero no por eso deja de tener planteados retos complejos. La incógnita principal a la que tiene que hacer frente el sector comercial andorrano es cómo adaptarse a unos nuevos hábitos de consumo, en los que cada vez gana más terreno la compra on-line y donde los clientes tienen cada vez más acceso a la información sobre novedades y descuentos.


















El auge del comercio on-line afecta a las tiendas andorranas como a las de cualquier otro país occidental; pero el Principado sigue contando con un diferencial de precios interesante y está muy bien posicionado para ofrecer a los clientes una experiencia de compra única, integrada en uno de los ejes comerciales más dinámicos de Europa y con una buena oferta de ocio, de naturaleza y cultura. Sobre esos ejes han empezado a trabajar las asociaciones de comerciantes con el Gobierno y la Cámara de Comercio, para implementar un plan estratégico del turismo de compras que dé a la Andorra de las tiendas el impulso que necesita.


El comercio minorista es el que tradicionalmente ha contribuido de forma más clara al producto interior bruto del país






La otra cara del turismo






Hace ya cinco años que la economía andorrana dejó atrás la recesión y vuelve a crecer y a generar puestos de trabajo. Especialmente significativo ha sido el aumento del número de visitantes, hasta superar de nuevo la cifra de los ocho millones anuales. Aumentan los visitantes que pernoctan en el Principado y con ellos lo hace el gasto medio por turista. Pero incluso este nuevo crecimiento tiene otra cara de la moneda: la recuperación de la economía en general y del turismo en particular afecta al mercado inmobiliario y se traduce en una falta de vivienda de alquiler para aquellas personas que viven en Andorra y en el consiguiente aumento de los precios.


















Andorra, como otras regiones con una industria turística potente, ve como el aumento de visitantes y la mejora de la economía tienen el riesgo de desplazar a parte de su población. Por eso uno de los principales retos de la Andorra de 2019 es potenciar claramente el turismo de calidad y combatir con decisión los apartamentos turísticos ilegales, que, con un funcionamiento correcto del mercado, deberían destinarse a alquiler residencial. Los años inmediatamente posteriores a la crisis han sido años de recuperación de las cifras. Ahora la cuestión ya no es tanto el cuánto, sino el cómo. La nueva ley de alojamientos turísticos abre nuevas posibilidades para apostar por la calidad y combatir los pisos turísticos ilegales; con el despliegue y la aplicación de esta ley, Andorra se juega en buena medida la imagen que los visitantes se llevarán de ella.


Un de los retos principales del país es conservar el patrimonio histórico. En la imagen, Sant Joan de Caselles, en Canillo
Un de los retos principales del país es conservar el patrimonio histórico. En la imagen, Sant Joan de Caselles, en Canillo

La falta de vivienda de alquiler y el aumento de los precios va más allá del fenómeno de los pisos turísticos y, en este sentido, 2019 será también el año en el que habrá que evaluar si el paquete de medidas de impacto aprobado por el Consell General, enfocado a promover la construcción de nuevas viviendas y a combatir los abusos de algunos propietarios, da los resultados deseados.




















Volar desde la Seu (aeropuerto)






Si existe un reto que ha sido una constante en la historia de Andorra durante los últimos 150 años, este ha sido el del desenclave geográfico del país. La orografía escarpada de Andorra y su entorno inmediato, que contribuyó a protegerlo y mantenerlo neutral e independiente a lo largo de los siglos, se convirtió en un obstáculo en el momento en el que Andorra se incorporó a la modernidad. Después de un siglo largo de abrir carreteras, perforar túneles y acortar distancias, Andorra tiene todavía una asignatura pendiente: disponer de un aeropuerto propio que la enlace con las principales capitales europeas y del resto del mundo.


El objetivo del aeropuerto Andorra-La Seu es tener vuelos comerciales regulares
El objetivo del aeropuerto Andorra-La Seu es tener vuelos comerciales regulares

Si existe un reto constante es el desenclave geográfico del país, y contar con un aeropuerto propio es clave





La infraestructura ya existe, el aeropuerto de Andorra-La Seu d’Urgell, situado en el pueblo de Arfa, a 15 minutos en coche de la frontera hispano-andorrana. Hace cinco años que la Generalitat reabrió la infraestructura, en la que ya aterrizan regularmente vuelos privados y un servicio de aerotaxi. Y varias pruebas piloto de vuelos comerciales han demostrado la existencia de un mercado potencial interesado en volar a Andorra o desde Andorra.

Pero falta terminar de desbloquear un requisito técnico: la homologación del sistema GPS, ya que hasta ahora todas las maniobras de despegue y aterrizaje deben realizarse con aproximación visual. Corresponde al gobierno central español desbloquear esta cuestión, que ha sido objeto de varias conversaciones y negociaciones entre las tres administraciones implicadas: el gobierno de España, la Generalitat de Catalunya y Andorra. El tenso clima político entre Madrid y Barcelona de los últimos años no ha impedido que se produjeran adelantos en la homologación del sistema GPS en el aeropuerto de Andorra-La Seu, una infraestructura que cuando cuente con vuelos comerciales regulares también tendrá un impacto positivo en las comarcas pirenaicas.


Mucho que conservar (cultura, historia)






El año pasado se cumplieron 740 y 730 años de la firma de los Pariatges de 1278 y 1288 entre el obispo de Urgell y el conde de Foix, que crearon el coprincipado y que consagraron Andorra como un país neutral y pacífico. Este año, Andorra celebra los 600 años de la creación del Consell de la Terra, el Parlamento que de forma ininterrumpida desde 1419 ha representado la voluntad popular andorrana. No es de extrañar, por lo tanto, que uno de los principales retos de un país con este currículum sea conservar todo lo que ha permitido que Andorra existiera y prosperara.

La lista podría ser interminable, pero existen cuatro elementos que apelan directamente a las citas electorales que los andorranos tienen con las urnas en 2019. El primero es la estabilidad institucional y política: Andorra ha sabido evolucionar a lo largo de los siglos sin rupturas ni cambios bruscos y, en tiempos más recientes, ha exhibido un alto grado de estabilidad política en un entorno europeo donde los gobiernos raramente sobreviven más de un mandato.


El altísimo nivel de seguridad ciudadana se ha convertido en uno de sus rasgos de identidad





El segundo es la seguridad ciudadana, que se ha convertido en uno de los rasgos de identidad más característicos del país. Los niveles de seguridad han mejorado a lo largo de los últimos años, pero existe en Andorra el consenso transversal de que no se puede bajar la guardia en esta cuestión. El tercero es la fiscalidad moderada, porque una de las razones que explica por qué Andorra es un país rico es precisamente que su Gobierno es pobre. Y el cuarto elemento que hay que conservar es la calidad de vida y la cohesión social. Andorra es un país en el que conviven personas de más de cien nacionalidades diferentes y no hay bolsas de exclusión ni problemas serios de convivencia.


Una marca atractiva






El país de los Pirineos hace ya años que se esfuerza en demostrar (y demostrarse) que sus posibilidades de crecimiento van más allá del turismo de nieve, el comercio de retail y la banca. Y que incluso en esos sectores tradicionales hay que reposicionar la imagen de marca para dar un impulso decidido a la economía. Con este objetivo, la Confederación Empresarial Andorrana puso en marcha, en junio del año pasado, un proceso para definir la nueva Marca Andorra.

El resultado de meses de trabajo, en el que han participado otras instituciones privadas, así como la Administración pública, se presentará en sociedad el próximo marzo y pondrá énfasis en definir una estrategia de posicionamiento de marca en cuestiones como el impulso de las nuevas tecnologías, la promoción del sector deportivo, la competitividad fiscal y la agilidad de la Administración. La Marca Andorra desea ser una alianza público-privada capaz de definir, en parte, la agenda de la acción de gobierno en materia económica para hacer atractivo el país a inversores y residentes internacionales.

Pero más allá del ámbito estrictamente económico, el Principado debe también encarar el reto de definir claramente qué elementos deben configurar el carácter de la Andorra del siglo XXI. En este sentido, las prioridades marcadas por el Gobierno en la acción internacional son una buena pista de por dónde podrían ir los tiros: lucha contra el cambio climático, integración de las personas con discapacitados y fomento de una educación diversa e inclusiva son tres ámbitos en los que Andorra tiene potencial para convertirse en un referente para otros países.


Banca más allá del secreto bancario






En diciembre pasado, el Ecofin, integrado por los ministros de Economía y Finanzas de los 28 países miembros de la Unión Europea, sacó a Andorra de la lista gris de paraísos fiscales, con lo que se superó el último bache para que el Principado sea considerado un país plenamente cooperante en materia fiscal. Desde la cruzada contra los paraísos fiscales iniciada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 2008, ha transcurrido una década en la que Andorra ha implementado reformas a un ritmo acelerado, unos cambios que han transformado profundamente la economía andorrana y especialmente uno de sus sectores tradicionales: la banca.

En diez años, Andorra ha levantado gradualmente el secreto bancario, implementando mecanismos de intercambio de información fiscal a demanda, primero, y automática, después. El Principado ha puesto en marcha un nuevo modelo fiscal, con una imposición directa con un tipo máximo del 10% y una imposición indirecta del 4,5%; ha firmado convenios de doble imposición y ha abierto la economía a la inversión extranjera.

En los momentos más duros de la crisis financiera y económica, se hizo popular un eslogan que decía que Andorra era algo más que bancos. Ahora es el turno del sector financiero andorrano de demostrar que la banca va más allá del secreto bancario. En 2017, los activos gestionados por la banca andorrana crecieron de nuevo (un tímido 1,55%) después de años de ajustes. Es un síntoma que demuestra que la banca andorrana tiene futuro en un paradigma marcado por la transparencia y la cooperación.

Quedan, evidentemente, deberes pendientes. El más importante: dotar al sector financiero de un prestamista de última instancia capaz de inyectar liquidez al sistema en caso de una crisis profunda. Los planes del Gobierno pasan por buscar este banco central en las instancias europeas, y si se logra ese hito la banca andorrana contará con la clave de vuelta perfecta para un edificio construido sobre décadas de estabilidad, seguridad y servicio especializado en la gestión patrimonial.


Transición y soberanía energéticas






A diferencia de los Estados Unidos de Donald Trump, Andorra se ha tomado muy en serio la lucha contra el cambio climático y la transición energética. El Principado mantiene el cumplimiento del Acuerdo de París de reducir en un 37% las emisiones de CO2 para 2030, y para hacerlo tendrá que seguir atacando las dos fuentes principales de gases de efecto invernadero que tiene el país: la movilidad y la calefacción.


Andorra quiere que en el 2030, el 75% de la energía venga de renovables
Andorra quiere que en el 2030, el 75% de la energía venga de renovables

Durante los últimos años se ha dado un impulso decidido a la movilidad eléctrica, con programas de subvenciones que han situado a Andorra como uno de los países del mundo con más cuota de mercado del vehículo eléctrico. Así mismo, se ha ido implementando un plan de mejora energética de los edificios –tanto públicos como privados– que ya supone un 2% de ahorro de la demanda térmica del país y una reducción de 3.200 toneladas anuales de gases de efecto invernadero.

La puesta en marcha de proyectos de redes de calefacción centralizada y el impulso de energías renovables, como la fotovoltaica o la hidroeléctrica, completan un escenario en el que Andorra deberá conseguir que la producción eléctrica interna cubra el 33% de la demanda en 2030 y que el 75% de la producción nacional de energía provenga de fuentes renovables. El camino de la transición energética en el país de los Pirineos está marcado; pero es necesario que el nuevo Gobierno que surja de las urnas en abril dé un impulso todavía más decidido a esta cuestión, si Andorra quiere cumplir sus compromisos internacionales y ser un referente en la lucha contra el cambio climático. Además, la necesaria transición energética da al Principado la oportunidad de reforzar su soberanía, reduciendo su dependencia del exterior.

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