• Más que alérgica al Gobierno, parece que (casi) todas las polémicas pasen por ella

Mientras estudiaba y hacía atletismo, empezó a trabajar en la Asociación de Técnicos Deportivos en su facultad, donde llevaba la prensa. Su primer empleo, ya pagado, fue en una editorial de izquierdas.

CAMPING Y 600 DE TERCERA MANO

En vacaciones iba siempre de ‘camping’. En ocasiones, la familia pasaba los dos meses de verano en uno de Arganda, cerca de Madrid. Otras viajaban en caravana por la Península. Los recuerda como los veranos más divertidos de su vida. Su primer coche fue un Seat 600 de tercera mano. Asegura que le encantan los coches y conducir: se apuntó a clases con 18 recién cumplidos.

Sigue teniendo amigas del Colegio Sagrado Corazón de Madrid. Luego cursó el bachillerato en el Lope de Vega, de donde también conserva compañeras con las que sigue quedando.

Vivió dos años en la calle 9 del Village de Nueva York, justo al lado de una discoteca donde iban a tocar músicos muy conocidos. Durante su estancia en Manhattan, viajó mucho por el estado porque cubría todos los temas, y no había teléfonos móviles, ni wifi, ni fax, ni ordenadores.

Su primera boda fue en 1983 con el periodista Alfonso Rojo, del que se separó en 1987. En 2004 contrajo de nuevo matrimonio –en una ceremonia íntima celebrada en Bollullos de la Mitación, Andalucía– con el empresario Juan Muñoz, al que la fiscalía pide 8 años de cárcel por presuntamente haber contratado a Villarejo para un chantaje. Con él, ya überañosa, tuvo gemelos.

Ha regentado una librería, ha sido socia de una galería de arte en la que ya no tiene participación; fue socia de Marta Moriarty, muy conocida en el mundo del arte; ha tenido inversiones en el sector y ha sido presidenta de dos productoras de televisión: Cuarzo e Unicorn TV.

Gran aficionada a los vinos, en las bodegas Valdurero tiene una barrica con su nombre, regalo de las hermanas propietarias. Otra de sus grandes pasiones son los perros. Tiene cinco: un mastín, un bodeguero, dos labradores y un caniche toy.   

Le encanta cocinar. Acostumbra a decir que, cuando se jubile, le gustaría matricularse en la Escuela de Alta Cocina Le Cordon Bleu de Madrid. Su especialidad es la ensaladilla rusa.

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COLCHONERA HASTA LA MÉDULA (Y DE CHAMARTÍN)

La afición por el Atlético de Madrid la ha heredado de su padre, que ya era socio del club cuando este tenía el nombre de Atlético de Aviación. La familia tiene la Insignia de Oro y Brillantes, la máxima distinción de la entidad que se impone a aquellos miembros que acumulan más de 65 años como abonados de forma ininterrumpida. También guarda una cierta lealtad vecinal: lleva 25 años viviendo en el barrio madrileño de Chamartín.

UN DÍA VOTÓ «IZQUIERDAS» 

La revelación causó, cabe decir, cierta sorpresa entre su audiencia, acostumbrada a verla actuar como azote de todo cuanto se mueve a la izquierda de Ciudadanos, a los que, por cierto, también dijo haber votado alguna vez. De Vox opinó que «no son franquistas ni fascistas». Y cuando Pablo Iglesias le afeó, días atrás, que «blanqueara» a los ultras, ella le respondió que «el fascista» era él. Con el ayusismo, por su parte, se lleva francamente bien.

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