Barcelona arrastra desde ya hace unos cuantos años el sobrenombre de “la ciudad del diseño”. Uno de los culpables de que este apodo se haya hecho realidad es el argentino America Sanchez (sin acentos), nombre artístico de Juan Carlos Pérez Sánchez, un imaginativo diseñador que lleva ya 50 años aquí y que ha creado algunas de las imágenes más populares de este medio siglo.

El Palau Robert le dedica estos días una exposición que utiliza como subtítulo uno de sus lemas: «clásico, moderno, jazz y tropical», comisariada por Juan Riancho y diseñada por el colaborador habitual de Sanchez, Albert Planas. Estos conceptos los interpreta como recurrir a la historia para mirar a los maestros, estudiar las trayectorias contemporáneas conectar con el espíritu de los tiempos, aplicar la espontaneidad de la improvisación e incorporar la calidez y la locura.


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El color se apodera de todas las salas de la exposición sobre este creador que dibuja, recorta, pega y fotografía y que, con su imaginación, ha dejado su huella en la ciudad. El primer apartado está dedicado a sus inicios en Buenos Aires y Barcelona. Recuerdos del país sudamericano con fotos de carnet o de su escuela y sus primeros diseños. Llegó a la capital catalana en un barco con tan solo 400 dólares y unas diapositivas de sus trabajos. Su primer encargo consistió en el anuncio de una bolsa de goma para agua caliente creada por Pirelli y podemos ver algunos de sus creaciones iniciales con fotografías, collages, dibujos y grafismos muy originales y coloridos o un taxi de Barcelona, cuya combinación y de amarillo y negro (como el fondo de este primer espacio) siempre le ha fascinado.

La utopía y el boom de los 80

Se recuerda su paso por la escuela de arte y diseño Eina con sus carteles más representativos, así como su relación con la música ya que fue uno de los fundadores del grupo Yerba Matte Jazz Band, donde tocaba la batería, y la autopromoción con los carteles que hizo de sus exposiciones y otros eventos que organizó. Viaje a la utopía, representada en el dibujo que creó para el disco Viatge a Itaca de Lluís Llach, se centra en el periodo entre 1969-1975 y destaca su compromiso político en los 70 con las portadas de la revista Ajoblanco o el póster de la película La batalla de Chile, y su relación con la Nova Cancó con las vanguardistas cubiertas para el grupo de música progresiva Barcelona Traction o para Maria del Mar Bonet (Cançons de festa y el concierto en el Olympia).

El boom del diseño se ocupa de los años 80, de sus trabajos para todo un referente, la añorada tienda Vinçon (representado por su popular calendario que sigue editándose aunque el negocio ha cerrado), las exposiciones Tintín en Barcelona (que destacaba la influencia de Hergé en la narrativa y el dibujo) y Barcelona París Nueva York (sobre la trayectoria cosmopolita de los artistas conceptuales), su relación con otros artistas como el músico Carlos Santos (puede verse un cartel que le hizo) y sus colegas Carlos Pazos y Carles Riart.

Los Juegos Olímpicos y su centenar de logos

Algunos de sus diseños más originales como el logo de la sala KGB o la portada del libro Com triomfar a la vida, de Quim Monzó, sus diseños institucionales (un cartel triangular de la expo de cultura del 84 o su imagen para presentar a la OCB. Los Juegos Olímpicos de Barcelona también contaron con su revolucionario símbolo de los cinco anillos con una sombra donde figuraba la leyenda: Barcelona 1992 y, en la vitrina central, se muestran ejemplos de sus trochi-mochi (un cómic underground que humanizaba objetos como micrófonos o buzones), publicaciones en Ajoblanco, las famosas bolsas de Vinçon o el logo que ideó para Vieta.

En Diseño de marca se estudia la evolución del grafismo para una marca concreta y las diferentes aplicaciones de esa imagen gráfica. En la pared de enfrente se muestran más de un centenar de logos que tienen su firma, algunos muy populares como el del TNC, Tricicle, Auditori, el Grec del 90, Moritz, la Mercè del 2005, Vilaweb, el Centre Pedralbes o la casa Camper Barcelona. Justo al lado tenemos una reproducción en miniatura de este plafón donde se explican las características de cada una de estas marcas.

Experimentación y coleccionismo

Estrategias gráficas cuenta su preocupación por los diseños basándose en dos elementos: que sean posibles y eficaces. Hay ejemplos muy originales como un ave que representa la Volta Ciclista a Catalunya del 2005 o una mano que simboliza el Festival de Blues de Cerdanyola del 2011. En Ilustración y fotografía vemos las posturas de un Kamasutra, los carteles de la Mercè del 2005 o del filme Los niños de Rusia, hay detalles de su tipografía en madera o su experimentación con la caligrafía probando con distintos tipos de letras, sus juegos con las formas (anuncios redondos, triangulares y hasta hexagonales), los colores o las series y en la vitrina se exhiben sus mil maneras de dibujar, de una bandera de Brasil con un avión a un retrato de Gato Pérez.

Bajo el título de Artista! vemos sus originales postales (por parejas), sus fotos de Polaroid retocadas, la serie Niños (retratos que desfigura y modifica) o fotomontajes en los que explora sobre su identidad argentina, el tiempo, la violencia, el sexo o la muerte. El tramo final es Coleccionar cosas, que recoge su libro y exposición Tutti Frutti, sobre rótulos de calles y fotografías que se proyectan en dos pantallas. Algunos son ridículos, otros originales y unos cuantos tienen visibles faltas de ortografía.

La Barcelona desaparecida

También hay un mural con 240 imágenes, pintadas a modo de denuncia, del gorila Copito de nieve, dos diseños de sifones, el libro Barcelona gráfica, compuesto por carteles y elementos gráficos de todas las épocas como homenaje visual a una ciudad desaparecida con sus respectivas diapositivas que se proyectan en una pantalla y, al final, un montón de portadas de libros que ilustró. Un paseo por la Barcelona que redecoró a su manera y llenó de luz y color, un artista único y original al que vale la pena reconocer su mérito.




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‘America Sanchez: clàssic, modern, jazz, tropical’

Lugar: Palau Robert (paseo de Gràcia, 107).

Horarios: de lunes a sábado (de 9 a 20 h.); domingos y festivos (de 9 a 14.30 horas).

Precio: entrada libre.

Más información: www.palaurobert.gencat.cat




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