• La pandemia del coronavirus ha puesto a los ayuntamientos contra las cuerdas: han tenido que hacer frente a situaciones inéditas muchas veces con pocos recursos

  • EL PERIÓDICO habla con varios de ellos para saber cómo han afrontado este último año

La pandemia del coronavirus pesa sobre las espaldas de todos, pero pesa especialmente sobre los alcaldes, que en el último año han tenido que afrontar, desde la primera línea, situaciones inéditas, crisis imprevisibles, tanto en el terreno sanitario como en el económico y el social. En el primer aniversario del coronavirus, EL PERIÓDICO habla con algunos ediles catalanes para conocer cómo han vivido estos meses. La falta de apoyo de las administraciones superiores y la escasez de recursos son algunas de sus quejas. La colaboración ciudadana y las redes de solidaridad que se han tejido en este tiempo son, por el contrario, algunos de los elementos que se han reforzado en este tiempo y que confían en que hayan llegado para quedarse.

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Amposta

El balance que Adam Tomàs, alcalde de Amposta, hace del primer año con covid-19 va en la línea de muchos de sus compañeros a pesar de que la incidencia en la ciudad no ha sido muy destacable. “Obviamente no puede ser positivo pese a poner en relieve la necesidad de cambiar el modelo social y la manera en que vivimos, el coste ha sido muy elevado”, comenta el edil, que lleva en la alcaldía desde junio de 2015. 

Como presidente de la comisión municipal de Desenvolupament Econòmic, Indústria i Ocupació, Tomàs entiende que los negocios hayan sufrido con el confinamiento perimetral de Catalunya o el confinamiento municipal, y que los vecinos de alrededor no hayan podido acceder al comercio de Amposta hasta ahora. “El confinamiento nos afecta más porque la ciudad es un punto de venta comarcal. El cierre de la hostelería y los comercios en los fines de semana también ha sido negativo”, lamenta Tomàs. 

Respecto a lo que está por venir, Tomàs se muestra confiado en la vacunación contra el virus. “Esperamos que la vacuna funcione y poco a poco podamos volver a una cierta normalidad en las relaciones y en la actividad económica y social”, expone. Además, espera que las cosas buenas que ha conllevado se queden y pide al nuevo gobierno que “siga apostando por la mejora de la sanidad y los servicios públicos”. Por último, que también apueste por la Agenda 2030, un proyecto de las Naciones Unidas. “Es importante establecer como prioridad la apliación de esta agenda para seguir transformando.

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Barcelona

Barcelona ha sido el epicentro de la pandemia en todos los sentidos. La gestión de la crisis ha sido complicada para la alcaldesa, Ada Colau, que califica el primer año con covid-19 como un año doloroso. “Ha sido un año durísimo, que nos deja una triple crisis sanitaria, social y económica. Pienso honestamente que todas las administraciones hemos hecho lo que hemos podido para hacerle frente, con aciertos y errores, pero ya tendremos tiempo de evaluarlo”, comenta. 

Además de lamentar las pérdidas humanas, también destaca el espíritu de colaboración de la ciudadanía barcelonesa. “Hemos visto cosas increíbles como la construcción de plantas de hospitales en muy pocas semanas, redes de solidaridad vecinal para no dejar a nadie sólo y trabajadores haciendo auténticas heroicidades para cuidar a los otros”, explica.

Sobre las restricciones de movilidad, lo único que le ha pedido al Govern es que fuera claro y comprensible con las medidas. “La gestión de todo es difícil y hacemos lo que podemos para dar más espacio para evitar estas situaciones. La movilidad se debe entender, siempre que sea posible, con una visión metropolitana”, expone.

Pese a todo, Colau está convencida de que Barcelona saldrá de esta. “Estoy convencida que Barcelona volverá a ser capaz de liderar la reactivación económica y social del país”. Y prepara una inversión muy potente con la llegada de fondos europeos. “La reactivación del [email protected] con un millón de metros cuadrados para actividad económica, el desarrollo del nuevo barrio de la Marina del Prat Vell, la transformación del Besòs o la conexión del tramvia forman parte de la agenda”, finaliza la alcaldesa.

La Bisbal del Penedès

Agnés Ferré, alcaldesa de La Bisbal del Penedès desde 2015, define al año como complicado, en un municipio con riesgo bajo-medio de contagios pero con mucha concienciación ciudadana. Asegura que se han resentido económicamente buena parte de las empresas de los polígonos, comercios, establecimientos y autónomos del municipio y las familias afectadas por erte o que han perdido su trabajo, como en la toda Catalunya. 

Sobre las restricciones de movilidad, Ferré opina que ha debido de ser una decisión complicada por parte de la autoridad competente ya que estas restricciones se han tomado de manera global sin tener en cuenta el día a día y las necesidades de los municipios pequeños y medianos. “Deberían mantenerse solo en municipios más grandes (como el de Barcelona)», sugiere. «¿O tiene sentido que todos los municipios sufran las mismas restricciones al mismo tiempo? Dependiendo del tamaño del municipio y del nivel de contagios del mismo, debería ser diferente la restricción de movilidad”, argumenta. 

Si algo tiene claro es que la situación ha aportado solidaridad y voluntariado en el municipio durante los meses de confinamiento por parte de muchas personas y entidades. Ya sea para hacer batas para el hospital, mascarillas de ropa para dar gratuitamente, actividades de entidades online…  Desde el ayuntamiento, han apoyado todas estas iniciativas, potenciado las comunicaciones por redes sociales y servicios como el servicio buen día a las personas mayores, así como ayudas y proyectos de reactivación económica municipal, que es uno de sus principales objetivos para este 2021. 

Castell-Platja d’Aro

El alcalde de Castell-Platja d’Aro, Maurici Jiménez, habla de efecto social para referirse a una de las consecuencias más importantes de la crisis sanitaria. “El efecto social, en cuanto a ocupación, sostenibilidad de los negocios y aumento de vecinos en situación de vulnerabilidad se refiere ha sido duro y lo continúa siendo”, cuenta Jiménez. Además, también lamenta que Platja d’Aro, como la mayoría de municipios de la zona, «no ha podido recibir a turistas, un municipio comercial que ha sido cerrado”, prosigue.

Para reactivar la maltrecha economía local y de la zona de la Vall d’Aro, en enero los alcaldes pidieron a los dirigentes de Catalunya y del Estado incentivos económicos adaptados a sus necesidades. Así, las más destacadas fueron las bonificaciones impositivas a empresas y familias, la reducción de las cuotas y las ayudas económicas para garantizar su competitividad y continuidad. “Entendemos que para frenar esta crisis se deben tomar estas medidas, pero como municipio gran parte de las familias dependen directamente de estas actividades y en los últimos meses ya se han visto gravemente afectadas”, apunta Jiménez.

Por último, el dirigente también espera que en los próximos meses el calendario de vacunación sea consistente. “Espero un calendario de vacunación claro que permita alcanzar el máximo de población inmunizada antes del verano, con un carnet de vacunas acordado en el marco de la Unión Europea que permita los viajes de manera fácil”, concluye. 

Girona

Si algo tiene claro Marta Madrenas, alcaldesa de Girona, es que este ha sido un año muy complicado. La ciudad tuvo el primer caso de la provincia, que además afectó a una persona que trabaja en el ayuntamiento. Rápidamente y cuando aún no eran conscientes de la gravedad de la situación, el consistorio tuvo que activar protocolos y organizarse internamente para dar respuesta a la emergencia. “Esto nos permitió estar más preparados cuando se multiplicaron los casos y durante el confinamiento”, explica Madrenas.

En el caso de los ancianos, hicieron varias rondas de llamadas personalizadas para tener controlada su situación y saber si estaban bien o necesitaban ayuda. Y en el caso de los niños y niñas que no podían ir a la escuela, trabajaron para garantizar la conectividad en aquellas familias donde no tenían los mínimos tecnológicos para asegurar que los alumnos podían seguir la actividad escolar desde casa. Así asegura que “allí donde la Generalitat no llegaba, por ejemplo con dispositivos con acceso a internet, lo hizo el ayuntamiento.”

Madrenas explica que ha habido pocos momentos de descanso y que se vieron obligados a una reestructuración interna en el ayuntamiento para dar salida a las necesidades que iban apareciendo. “La clave ha sido resistir las consecuencias de la pandemia, la solidaridad local que se ha demostrado por ejemplo con el comercio de proximidad, y poner los pilares de la transformación hacia una ciudad sostenible y aún hacia la revolución digital y ecológica que la pandemia está acelerando”, sentencia la alcaldesa.

Granollers

“Duro y triste”. Así define el año de la pandemia Josep Mayoral, alcalde de Granollers. “Hemos perdido a mucha gente y muchos se han marchado sin que les hayamos podido dar la mano. Este es un daño irreparable”, lamenta. Para el alcalde estos son los efectos más evidentes de una crisis sanitaria que nunca hubiera podido imaginar. Pero al mismo tiempo, esta crisis sanitaria ha abocado hacia una crisis económica y social de grandes magnitudes. “Es temprano para evaluarla pero hay sectores con dificultades extraordinarias: la hostelería, la restauración, el comercio, la cultura, el deporte… Con mucha gente con ertes y mucha en paro», explica.

Los ayuntamientos, prosigue Mayoral, deben poner los medios para cumplir y hacer cumplir las directrices de las autoridades sanitarias más allá de las opiniones que puedan tener y aunque algunas medidas no les complazcan. En todo caso, remarca que sería deseable conocer con más detalle las motivaciones que conducen a adoptar una u otra medida y así hacer posibles las valoraciones sobre los resultados de estas medidas. 

En este año, el ayuntamiento ha desarrollado estrategias de apoyo con planes de choque, hechos desde el consenso político y social. “Tendremos que seguir apoyando a quienes peor lo pasan. Trabajando para reactivar la parte más dañada de nuestra estructura económica. Siempre confiando en la fortaleza del tejido social de Granollers, una ciudad que cree en ella misma”, sentencia Mayoral. 

Llavorsí

En un pueblo de 346 habitantes como Llavorsí, en el Pallars Sobirà, el comercio y el turismo rural son esenciales para poder sobrevivir. Una de las buenas noticias en Llavorsí ha sido la baja tasa de contagios de sus ciudadanos. “Por lo que respecta la afectación del covid-19, solo ha habido algún caso puntual y por tanto, hemos tenido bastante suerte. Aquí en marzo salió un caso de una familia de segunda residencia que contagió a un vecino que terminó muriendo”, lamenta el alcalde, Josep Vidal.

Aunque la ratio de contagios ha sido casi inexistente en el municipio, la situación de los negocios es crítica. En enero, los alcaldes del Pallars Sobirà fueron a Barcelona a trasladar sus inquietudes a la alcaldesa de Barcelona Ada Colau y sobre todo, al vicepresidente Pere Aragonès. “Fuimos a pedir que la movilidad fuera comarcal. No es lo mismo moverse por aquí donde somos 6.000 habitantes en toda la comarca que en el Barcelonès”, comenta. 

Con las buenas cifras sanitarias y con el reciente levantamiento de restricciones, Vidal espera que la situación económica mejore y permita a los comercios del municipio volver a tener ingresos puesto que “los cuatro hoteles y restaurantes del municipio llevaban cerrados desde el 15 de octubre”, expresa. Sin embargo, se muestra prudente con respecto a las vacunas. “Espero que la vacuna sea eficaz, pero ahora hay algunos problemas con ellas y no sabemos qué pasará. Veo que se avanza lentamente y no sabemos si por semana santa o en verano estaremos mejor”, finaliza el alcalde, que cree que será otro año de incertidumbre.

Roses

Para Roses, el año del covid ha sido un año muy complicado, difícil y triste. Primero, por la pérdida de amigos, familiares y conocidos. Por otra parte, porque la economía, centrada en el turismo, se ha visto gravemente afectada. “Nuestra economía se basa en un tanto por ciento muy elevado en el sector servicios, en el turismo. Este descenso, brutal, de ingresos, la no contratación de personal y el cierre perimetral municipal durante tanto tiempo (no se ha podido trabajar ni los fines de semana de otoño), nos lleva a un cierre casi total de las empresas locales», expone la alcaldesa, Montse Midan. Asegura que actualmente están activamente buscando soluciones para poder ayudar desde la administración local para no agravar más esta problemática económica y social.

Sobre el confinamiento perimetral que ha sufrido la comarca durante semana, la alcalde se muestra en contra y argumenta que no debería contemplarse igual en cuanto a pueblos pequeños o en las grandes ciudades ya que existen diferentes necesidades dependiendo del número de habitantes y los servicios al alcance. “Si nos fijamos en nuestra comarca, el Alt Empordà, con 68 municipios, constatamos que es seguramente una de las comarcas más fragmentadas en cuanto a su estructura municipal. Muchos pueblos, pequeños, no disponen de todos los servicios, ya no esenciales, que también, sino que no se pueden desplazar para disfrutar de las pocas ofertas culturales que se ofrecen” comenta. 

Para Midan la esperanza es la vacuna, que espera que permita recuperar la salud del municipio y afrontar una mejor temporada turística para poder hacer frente a las grandes pérdidas que el pasado año ha dejado. 

El Vendrell

El Vendrell ha sido (al menos hasta ahora) uno de los municipios con menos afectación por covid, con una mínima incidencia de contagios, aun así Kenneth Martínez, su alcalde, asegura que ha cambiado la manera de vivir de mucha gente, “el día a día se ha transformado para todos sin duda», admite. «Pero pese a eso me gustaría destacar cómo hemos estado a la altura y hemos hecho frente al virus sin caer en el desánimo ni la resignación», agrega.

Las restricciones, afirma Martínez, ha sido uno de los puntos más duros. “Entendemos que no es fácil justificar las excepciones, pero es evidente que en municipios pequeños sin prácticamente comercio o servicios, o men unicipios contiguos, sin solución de continuidad como ocurre en el litoral del Baix Penedès, el confinamiento municipal genera dificultades que no se dan en las grandes ciudades”, defiende.

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Si algo tiene claro es que no han dejado que la pandemia afecte a la cultura y la propagación de la misma. “Desde el ayuntamiento hemos repartido ayudas para autónomos y pymes por valor de 320.000 euros o incluso celebrando el año de la Capital de la Cultura Catalana 2020 adaptando los actos y siendo pioneros en #culturasegura. Y seguimos adelante con los proyectos de transformación urbana, todo para mejorar la calidad de vida de todos”, detalla.

El alcalde defiende el teletrabajo y la importancia de seguir de manera segura las nuevas medidas. “El año 2020 lo recordaremos durante toda la vida por el covid-19, pero también, por el ejemplo de solidaridad y espíritu de superación que toda la ciudadanía ha demostrado», explica.

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