La Comisión de Derechos Humanos de Zimbabue denunció este martes “torturas sistemáticas” y detenciones arbitrarias por parte de las fuerzas de seguridad durante las protestas ocurridas en el país desde la semana pasada, tras la subida del precio del combustible.

La Comisión, una institución independiente de supervisión nacional amparada por la Constitución, alertó de que entre los detenidos, que superan los 700, hay niños de solo 11 años. “El Ejército Nacional de Zimbabue y la Policía de la República de Zimbabue instigaron la tortura sistemática”, dijo la institución en un informe.


El Ejército Nacional de Zimbabue y la Policía de la República de Zimbabue instigaron la tortura sistemática”





















Las fuerzas de seguridad “llegan por la noche o de madrugada a las casas de la gente y piden a los hombres que salgan y se tumben en el suelo. Entonces pegan a todos los hombres, incluido a niños de solo 11 años, y les piden que huyan o les arrestan”, señala el documento.

Las protestas comenzaron el lunes, 14 de enero, un día después de que el presidente zimbabuense, Emmerson Mnangagwa, anunciase un incremento del precio del combustible, que se duplicó pasó a costar más de 3 dólares por litro.

Los protestantes montaron barricadas en calles y algunos saquearon tiendas y supermercados en la capital, Harare, y otras localidades.







Por su parte, el Gobierno ordenó dos cortes de 24 horas en Internet la semana pasada y las fuerzas de seguridad han reprimido con brutalidad las protestas, provocando al menos 12 muertos y centenares de heridos.


Un joven que recibió una bala durante las protestas es atendido por el personal médico
Un joven que recibió una bala durante las protestas es atendido por el personal médico
(Tsvangirayi Mukwazhi / AP)

En su informe, donde denuncia el uso de “fuerza bruta, excesiva y desproporcionada”, la Comisión, no obstante, indicó que solo tiene constancia de ocho muertes, la mayoría por disparos de bala.


















Representantes de organizaciones internacionales, como Human Rights Watch (HRW) o el International Crisis Group (ICG), acusaron hoy en Sudáfrica al Gobierno de Zimbabue de “instigar” a la violencia contra sus ciudadanos y de perpetuar la “impunidad” pese a la “narrativa” reformista de Mnangagwa.

Esta ola de protestas, insólita desde la caída de exmandatario Robert Mugabe en noviembre de 2017, provocó que Mnangagwa interrumpiera una gira europea y centroasiática previa al Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) de esta semana, con el fin de regresar al país para ocuparse de la crisis.


El presidente promete tomar medidas contra la “mala conducta” de las fuerzas de seguridad





Ante las críticas, el presidente prometió tomar cartas contra el asunto: “La violencia o mala conducta de nuestras fuerzas de seguridad es inaceptable y una traición al nuevo Zimbabue. El caos y la insubordinación no serán tolerados. La mala conducta será investigada. Si es necesario, rodarán cabezas”, afirmó el presidente a través de su cuenta de la red social Twitter.

El jefe de Estado achacó la situación al anuncio hace algo más de una semana por parte de su Administración de “medidas de estabilidad”, entre las que destacaba la subida del precio del carburante, que definió como “poco populares, pero necesarias”.




















Conductores hacen cola para repostar combustible
Conductores hacen cola para repostar combustible
(Philimon Bulawayo / Reuters)

El pasado 13 de enero, un día antes de partir hacia Rusia, el presidente anunció un aumento de más del doble en el precio del combustible, lo que provocó un paro nacional de tres días y desató protestas violentas que llevaron a un saqueo generalizado.

“La situación que ha seguido es lamentable y trágica. Todo el mundo tiene derecho a protestar, pero esta no fue una manifestación pacífica y esta no es la forma de actuar en Zimbabue”, continuó Mnangagwa.


Todo el mundo tiene derecho a protestar, pero esta no fue una manifestación pacífica y esta no es la forma de actuar en Zimbabue”




El jefe de Estado también tendió la mano a la oposición y llamó a un “diálogo nacional” en el que “la economía y las personas sean lo primero”.

Pero la represión siguió esta semana. Unas 700 personas han sido arrestadas en la última semana después del inicio de las protestas y una oleada de saqueos en las dos principales ciudades de este país sudafricano, Harare y Bulawayo.


















Entre los arrestados figuran cinco diputados del opositor Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), según alega esta formación, derrotada en los comicios generales de julio pasado si bien tildó la votación de fraudulenta. Este lunes, la Policía también detuvo a Japhet Moyo, secretario general del Congreso de Sindicatos de Zimbabwe (ZCTU), principal fuerza sindical del país, que organizó la huelga de la semana pasada.


Entre los arrestados figuran cinco diputados del opositor Movimiento por el Cambio Democrático
























All copyrights for this article are reserved to Internacional

Quantcast