• La patronal se descuelga por segundo año consecutivo del incremento del SMI, que este 2022 subirá el 3,6% con efecto retroactivo a 1 de enero

El Gobierno ha cerrado con los sindicatos un acuerdo para la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) de los actuales 965 euros a los 1.000 euros. No ha habido sorpresas en el cónclave de este miércoles, después de que la patronal ya anunciara un día antes que no pensaba apoyar este incremento del 3,6% del suelo salarial y certifica su descuelgue por segundo año consecutivo de la revisión del SMI. Y las centrales, que abogaban por llegar a los 1.000 euros, vieron satisfechas de saque sus demandas con la primera propuesta del Ministerio de Trabajo, que ya fue de 1.000 euros. No ha habido triple entente en el diálogo social en esta ocasión y el Gobierno cierra el periodo de consultas para llevar al Consejo de Ministros del próximo martes el incremento. Este será con efecto retroactivo a 1 de enero del 2022 y beneficiará a 1,8 millones de trabajadores, alrededor del 10% de la población asalariada en España. «Es un hito muy importante para nuestro país, […] dejamos atrás la España de los bajos salarios», ha afirmado la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, tras la firma del acuerdo.

La relación entre el Gobierno, más concretamente la vicepresidenta segunda, y los empresarios se mueve entre una de cal y otra de arena. Tras conseguir atraer a los patronos a un acuerdo para la reforma laboral -en el que la CEOE entró para minimizar daños-, un mes después los de Antonio Garamendi plantan a la líder de Unidas Podemos en el Gobierno para subir el salario mínimo. «Parece responder más a una aspiración política en el seno del Gobierno que a la lógica económica», le reprocharon desde la CEOE. Los patronos se han enrocado en no aceptar -de momento- más subidas, tras acumular desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, en el 2017, un incremento del 36% en el SMI, pasando de los 707,7 euros del 2017 a los 1.000 euros de este 2022.

El desmarque de los empresarios ha provocado que no haya quedado atado el incremento del SMI para el 2023. Aquí el compromiso del Gobierno es claro y pretende llegar al equivalente del 60% del salario medio en España. Lo que, según los cálculos del comité asesor del Ejecutivo, sitúa potencialmente este suelo salarial el año que viene en una cifra cercana a los 1.050 euros. Trabajo ofreció moderar esta subida a cambio de que los empresarios aceptaran acercarse a los 1.000 euros este año, pero los patronos rechazaron entrar en el acuerdo.

1,8 millones de trabajadores se verán beneficiados por la subida de este suelo salarial, que le costará a sus empleadores 600 euros anuales en concepto de salarios y cotizaciones sociales. Según un análisis publicado por CCOO, el incremento del SMI a 1.000 euros implicará que este suelo salarial atrapará a unos 300.000 trabajadores. Pues si en 2021 los cálculos eran que 1,5 millones de trabajadores cobraban el SMI, ahora dicha cifra asciende a 1,8 millones. En este sentido, el sueldo mínimo está atrapando a los eslabones más débiles de los convenios. En 2018 sindicatos y patronales ya acordaron que no podía firmarse ningún nuevo convenio con categorías por debajo de los 1.000 euros brutos (en 14 pagas), por más que en algunos sectores las centrales denunciaron fuertes resistencias para aplicar dicho compromiso.

Los sindicatos han defendido que los incrementos acumulados en los últimos años del SMI no han destruido empleo, apoyándose en que, a nivel macro, España ha mantenido ritmos continuados de crecimiento -con excepción del primer mazazo del covid-. «Es empíricamente demostrable que no es verdad que la subida del salario mínimo en nuestro país destruye empleo», ha declarado el secretario general de CCOO, Unai Sordo. «El acuerdo va en la dirección en la que van todos los países europeos, […] sirve al interés general», ha afirmado su homólogo de UGT, Pepe Álvarez.

¿A quién beneficia la subida del SMI?

La subida del salario mínimo tiene un impacto más marcado entre las mujeres que entre los hombres, en tanto que ellas copan en mayor proporción los estratos peor pagados del mercado laboral. Y es que una de las múltiples causas que explican la brecha salarial no es tanto que por un mismo trabajo ellos cobren más que ellas, sino que los empleos peor pagados habitualmente están feminizados. De ahí que uno de los argumentos sostenidos desde el Gobierno para justificar los progresivos incrementos del SMI -en el último lustro habrá aumentado el 30%- sea su efecto corrector sobre la brecha salarial. Según las estimaciones de CCOO, el 55% de los beneficiarios de la subida del SMI serán mujeres y el 45% hombres.

De la misma manera que entre hombres y mujeres la probabilidad de cobrar el SMI es superior entre las segundas, no en todas las franjas de edad hay la misma proporción de empleados que cobran este suelo salarial. Según las distintas proyecciones, la correlación entre edad y SMI es clara y a menos edad, mayor probabilidad de cobrarlo. Siguiendo con los cálculos del último informe de CCOO, casi uno de cada tres menores de 25 años que tienen un empleo cobran el sueldo mínimo. Entre la franja de mayores de 55 años dicha proporción no llega a 1 de cada 10. Ese perfil coincide con otros estudios más antiguos, como el del Banco de España, que también destacó la frecuencia del SMI entre los jóvenes.

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La temporalidad es una de las lacras características del mercado laboral español. A expensas de si la nueva reforma laboral consigue acotarla en los próximos meses y años, actualmente uno de cada cuatro asalariados tiene un contrato eventual. Y entre ellos la frecuencia de cobrar el salario mínimo es sustancialmente más elevada que entre los indefinidos. Según el último estudio de CCOO, dos de cada 10 temporales cobran el SMI, frente a menos de 1 de cada 10 indefinidos. Aquí el sindicato también coincide con el informe del Banco de España, que hablaba de un empleado temporal, de estudios básicos y empleado en una pequeña empresa. Entre las microempresas está particularmente extendido el pago del salario mínimo, hasta el punto de que uno de cada tres empleados lo percibe.

Temporeros y trabajadoras del hogar

Si bien la presencia del SMI es generalizada en la economía española, en sectores como la agricultura este suelo salarial es absolutamente predominante. La figura del temporero, por ejemplo, está estrechamente ligada al SMI y la excepción son aquellos que no lo cobran. Según el informe de CCOO, el 40,5% de las personas asalariadas en la agricultura se verán beneficiadas por la subida. El segundo sector más beneficiado será el servicios, donde 1 de cada 10 empleados verá incrementada su nómina. Aquí un colectivo especialmente afectado por el SMI son las trabajadoras del hogar, donde este suelo salarial también es muy frecuente.  

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