Pese a que la unión entre el ser humano y los gatos es muy antigua, los felinos son animales que se han domesticado relativamente tarde, sobre todo en comparación con los perros.

Sin embargo, lo cierto es que, aunque domesticado, un gato es un animal muy independiente, algo que hay que tener en cuenta a la hora de adoptarlo.

Los gatos eran adorados en el antiguo Egipto, además de por su condición de animal de compañía, por la labor que realizaban como cazadores de ratas y otros roedores, una función que era muy valorada.Pero se cree que los felinos fueron domesticados con anterioridad. Un estudio de 2017 analizó el ADN de cerca de 200 restos fósiles de gatos de los últimos 9.000 años de antigüedad y reveló que la población de felinos comenzó a crecer de forma exponencial durante el Neolítico.

Este estudio apunta que los gatos pudieron ser domesticados hace unos 10.000 años por los primeros agricultores de Oriente y que luego se extendieron a Europa hace unos 6.400 años.Desde entonces, la población gatuna que vive en compañía de los hombres durante una media de 15 años –que es la esperanza de vida de los gatos– no ha dejado de aumentar, y se calcula que en España había registrados aproximadamente 3,8 millones de gatos como animales de compañía en 2020.

Y unas de las razas de gatos que más han aumentado en nuestro país son las de los gatos desnudos o sin pelo, según apunta Salvador Cervantes, director médico de la Clínica Felina de Barcelona. Sin embargo, Cervantes deja claro que la población de este tipo de gatos aún no es muy elevada. «De los 15.000 pacientes que nosotros tenemos en la clínica, apenas unos 50 o 60 pertenecen a estas razas que llamamos gatos desnudos», los gatos sin pelo.

La razón, quizás, se debe a que “son animales bastante delicados, mucho más que uno con pelo”, explica Cervantes. “Su piel se tiene que hidratar más, algo que se hace con el alimento que reciben, con complementos nutricionales específicos”, afirma Judit Gutiérrez, veterinaria especialista en etología y co-gerente de la clínica veterinaria Comportavet.Aparte de esta particularidad, lo único que diferencia a estas razas de gatos de las que tienen pelo es precisamente eso: el pelo.Y el no tener pelo en ocasiones puede ser positivo, según apunta el director médico de la Clínica Felina de Barcelona, porque “el pelo a veces esconde síntomas cutáneos de alguna enfermedad que padece el gato, y los síntomas febriles, por ejemplo, son más fáciles de decodificar en un ejemplar sin pelo”, señala Cervantes. “Sucede como con las personas: si eres más moreno, igual se te nota menos cuando tienes fiebre que si eres de piel más clara, que te pones más colorado”, explica. “Y eso mismo sucede con los gatos: a uno sin pelo se le verá más colorado o rosa cuando tenga fiebre que a uno peludo”.

Es la raza más conocida de gato sin pelo. «De hecho, el resto de razas de sin pelo son mutaciones de esta misma raza», apunta la doctora Gutiérrez. A pesar de su nombre, que en realidad viene determinado «porque se parece a una esfinge» (esfinge, en inglés, es sphinx), es una raza que apareció en Canadá en los años 60 como consecuencia de una mutación genética natural recesiva. Se cree que puede proceder de una mutación de un Devon Rex, puesto que las dos familias con mutaciones naturales aparecidas en Minnesota y Toronto (5 miembros originales) tienen características fenotípicas comunes con él. A pesar de ser el más representativo de los gatos sin pelo, la gran mayoría de estos gatos presenta pelo en formas de parche, fino y suave especialmente en cara, cola y sus patas.

Proviene de Rusia y nació en la década de los 80 (algunos expertos afinan la fecha y dicen que fue en el año 1987), cuando una amante de los animales se encontró una gata en estado lamentable y que fue perdiendo el pelo poco a poco. A pesar de que se hizo lo posible por restituirle el pelo, no fue posible y. cuando tuvo una camada, algunos de los mininos acabaron perdiendo el pelo también. Estos gatos estaban sanos, lo único que había ocurrido era una mutación de carácter dominante, que pasa fácilmente a la descendencia. Esto es lo que los diferencia claramente de los Sphynx, cuya ausencia de pelo se debe a una mutación recesiva. Se trata de un gato de tamaño medio, fino, afectuoso, simpático e inteligente.

Peterbald o gato calvo ruso

Como su antecesor –el gato Donskoy- proviene de Rusia; de ahí el sobrenombre de gato calvo ruso. Tiene una complexión y figura de un gato oriental de pelo corto y procede del cruce de un Donskoy con los gatos Orientales Shorthair y Siamés. Con un carácter muy sociable y una personalidad muy marcada, es un gato cariñoso y cercano, que no disfruta de la soledad. Es por ello por lo que está indicado para personas que pasan mucho tiempo en casa y que pueden prestarle atención de manera constante.

Gato Bambino o gato salchicha

El más pequeño de los gatos sin pelo es también una de las razas menos conocidas. Su característica principal es que tiene las patas cortas, «como los perros salchichas», apunta Salvador Cervantes, y «no pasa de un palmo de alto», asegura. Sus orejas son grandes y rectas y proviene del cruce de la raza Munchkin (un gato peludo) y Sphynx.

Proveniente de los Estados Unidos y conocido como Dolfes, es un gato pelado no reconocido por las federaciones felinas como The International Cat Association (TICA), que es la encargada de reconocer a las razas gatunas. Algunos criadores diferencian entre el Dwelf y el gato elfo, a los que consideran de la misma familia, pero diferentes. Su tamaño es pequeño, igual que la raza Bambino. Procede de un cruce entre el Sphynx y el Curl americano mejorado con el Munchkin: tiene las orejas del Curl americano, el tamaño del Munchkin y la ausencia del pelo del Sphynx.

El gato Minskin, oriundo de Estados Unidos, toma su nombre de “min” (miniatura) y “skin”, que es piel en inglés. La principal característica de este gato de pata corta y sin pelo son sus grandes ojos, que hacen que tenga una hermosa y cautivadora mirada. La raza surge de cruzar un gato Sphynx con un gato Munchkin (es decir, un gato Bambino) y, posteriormente, este con un gato Burmés americano y con el Devon Rex. Los Minskin son, pues, gatos modificados genéticamente para tener unas patas cortas características -provenientes del Munchkin- y un pelaje escaso y corto, característica que hace que sus bigotes sean casi invisibles.

Es, probablemente, el único de los gatos sin pelo que no tienen nada nada de vello en ninguna parte de su cuerpo, es decir, es el gato sin pelo por excelencia. Originario de una mutación en las islas Hawái, actualmente es muy poco común y se caracteriza por tener muchas arrugas en todo su cuerpo, inclusive en la cabeza y la cara, que hace que parezca un pequeño viejito felino. Es una raza muy minoritaria a causa de los problemas reproductivos que presenta y otros problemas de salud originados por la endogamia. Además, las federaciones felinas no lo consideran una nueva raza, sino una variante del Sphynx.

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Perfecto para convivir en lugares pequeños, porque tiende a adaptarse al entorno sin necesidad de tener grandes espacios. La raza deriva de cruzar gatos Don Sphynx con Scottish Fold, entre 2004 y 2011. Los primeros aportaron con sus genes la calvicie, los segundos los genes de orejas con caída hacia delante. En enero de 2004 nació el primero, nombrado Levkoy Primero. Como son una raza relativamente nueva, organizaciones como la TICA o la World Cat Federation aún no los admiten como raza, aunque sí lo hacen clubs de cría, sobre todo en Ucrania y Rusia, donde son más habituales.

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