Dicen que la política hace extraños compañeros de cama. Y este año no solo hablan de los pactos Frankenstein: el domingo iremos a votar en pleno San Valentín. ¿Habrá miradas fogosas por encima de las mascarillas? ¿Saldrá alguna nueva pareja entre urna y urna? ¿Será un amor para siempre o hasta que los tribunales lo inhabiliten? Llega el día de los enamorados, y es igual que tengas pareja o que te hayas pasado la semana soltando mítines en Tinder, necesitas buenos planes para impresionar. Y, claro, todo depende de como sea la otra persona. Con estas ideas triunfarás entre todo tipo de públicos.

1. Para los románticos

Planes intensitos

¿Te gusta el amor de cuento? ¿Eres tan romántico que Cameron Diaz te llama para pedirte consejos antes de ir a grabar? Pues escoge los planes más románticos. Por ejemplo, los conciertos de Candelight, música con instrumentos clásicos en edificios y recintos emblemáticos de la ciudad y todo rodeado de velitas, a partir de 15 euros y con muchas fechas para escoger.

Otras estrellas de San Valentín son los ‘packs’ de hotel. Tienes el del Cotton House Hotel (Gran Via de les Corts Catalanes, 670), que por 275 euros (para dos personas) te ofrece cama, concierto, cena y desayuno (porque sí, ahora los hoteles son los únicos lugares donde puedes ir a cenar). Por un precio similar, 269 euros, el Majestic (paseo de Gràcia, 69) que también incluye alojamiento, cena y desayuno para dos, o el Miramar (Carlos Ibáñez, 3), con sus escapadas románticas por 310 euros.

Y si lo que quieres pasar es un día de película, literalmente, ve a Video Instan (Viladomat, 239), el primer videoclub de España que cuenta con una pequeña sala para proyecciones privadas donde podréis ver vuestra película favorita. Por fin haréis manitas en el cine sin que nadie se escandalice.

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2. Para sudar San Valentín

Amor por el deporte

Para vosotros, un día de los enamorados sin sudor no vale la pena. Sois de esas parejas a las que les encanta pasar el día en bolas… literalmente: que si fútbol, que si baloncesto, que si vóley. Hasta la Spice deportista se sentiría sedentaria a vuestro lado. Pero desde la pandemia, las oportunidades para despertar endorfinas se han resumido a seguir a Patry Jordán en la tele del comedor y poco más. Prueba los deportes con distancia social, como el ‘bubble football‘, que se juega dentro de bolas de plástico. Riesgo de contagio cero.

Otro deporte ‘covid-free’ donde poner un poco de espacio entre los participantes: batallas de sables láser a lo ‘Star wars’. Es LudoSport (Daoiz i Velarde, 28), donde puedes ser un jedi sin irte a una galaxia muy, muy lejana. Solo tendrás que moverte hasta Sants. Eso sí, no te olvides de la mascarilla, aunque solo sea para repetir bajo la tela «yo soy tu padre» con la voz entrecortada de Darth Vader.

3. Para darse el filete vegano

Citas ‘cruelty free’

A todos les gusta darse el filete en San Valentín. Incluso a los veganos. Para eso pueden pasarse por el Vegan Junk Food Bar (Manresa, 4). Recién estrenado, este local de comida rápida vegana tiene una variada carta ‘cruelty free’ para satisfacer el mono vegetariano de McDonald’s. Y si preferís montar una cenita íntima en casa, comprad vosotros mismos los ingredientes. Hay una amplia gama de supermercados veganos por toda Barcelona. Por mencionar un par, God Save the Green (Valldonzella, 60) y Veg&Friends (plaza de Ausiàs March, 1).

Pero el veganismo es un estilo de vida que no se basa solo en la comida. En el mundo del maquillaje y el ‘wellness’, por ejemplo, hay marcas que experimentan con animales. Para combatirlo, han nacido espacios como el Signature Spa (Trafalgar, 26), el primer spa orgánico y vegano de España, que acaba de ganar un premio al mejor Masaje Terapéutico y Deportivo de Barcelona. ¿Una sesión para dos? La forma perfecta para relajar la tensión de la jornada electoral.

4. Para pasarlo de miedo

Adictos al horror

Pocas cosas son más románticas que ponerse una película de miedo y acurrucarse en los brazos del otro a cada susto. Si este San Valentín quieres subir de nivel y vivir una experiencia verdaderamente temible, visita los lugares que más terror despiertan a los barceloneses: ¿la oficina del SEPE? No, los ‘escape room’ de horror.

Los más famosos son los de Horror Box (Industria, 268), como ‘Catalepsia‘, una aventura para dos que provoca más claustrofobia que un estudio de Idealista: te despiertas en un ataúd en tu propio entierro y tienes que intentar salir. O ‘Ouija‘, una aventura de poltergeists que tiene la fama de ser la más paranormal de la ciudad. E incluso si preferís quedaros en casa, Horror Box ha sido nominada a mejor experiencia ‘online’ en los ‘Horror Awards’ gracias a sus ‘escape rooms’ domésticas. Advertencia: después de esto no te atreverás a ir ni a por un vaso de agua a la cocina sin encender todas las luces de casa.  

5. Para parejas fiesteras

Nostalgia discotequera

Os conocisteis en la pista de baile como si fuera ‘Dirty dancing’ y desde entonces no habéis dejado de bailar. Hasta el covid, claro. Si todavía no habéis superado que lleváis casi un año sin pisar el suelo lleno de cubatas derramados de una discoteca, pasaos por el canal de YouTube de Razzmatazz. Apagad las luces, echad alcohol hasta que el parqué quede pegajoso y dadle al ‘play’. Sus sesiones de dj en streaming te transportarán a esas noches prepandemia.

Pero si recrear el ambiente no te satisface, una opción igual de entretenida y que te permitirá salir de casa es el Bus Terraza. Sí, un bus reconvertido en bar y terracita (pero no, no va dando vueltas por la ciudad). Situado en el Parc del Fòrum (avenida del Litoral, 488), en la zona donde se celebra el Primavera Sound, te despertará nostalgia por los festivales cancelados y hará que os sintáis como si estuvierais descansando los pies entre concierto y concierto. Y no os olvidéis de pasar por la iglesia más cercana y poner una velita a la vacuna para que pronto podamos revivir los festivales de verano.

6. Para los negacionistas  

Regalos «queda bien»

«Yo no celebro San Valentín, es una cursilada», «yo es que soy más de Sant Jordi», «nosotros nunca nos regalamos nada», ya, claro. Todos los que dicen esas frases al final acaban comprando cualquier chorrada para quedar bien. Solo por si acaso. No vaya a pensarse que no lo celebras porque te has olvidado y no porque no quieres participar en este alarde capitalista.

Para estos casos, las mejores opciones son tiendas de detallitos. Por ejemplo, Flowers by Bornay (Melcior de Palau, 36), que ya la describen como «el Ferran Adrià de las plantas», para comprar un ramito a tu pareja. O The Bakers (Padilla, 168), una pequeña pastelería artesanal donde comprar unos bombones o unos pastelitos. También está Byron (Casanova, 32), una librería inaugurada hace unos meses para aquellos que adoran llenar las estanterías en cada regalo. Y, por último, S’Oliver (Banys Nous, 10), una preciosa tienda de decoración, para comprar un pongo (esos objetos que solo sirven para preguntarse «¿dónde lo pongo?»), pero con muy buen gusto.

7. Y si te dejan plantado…

Charlando con ficus

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Tu Tinder ha recibido más mensajes que un buzón con la propaganda electoral, y aun así no has conseguido agenciarte una cita para este San Valentín. Esa persona que tanto te gustaba y te dijo que «sí o sí» teníais que veros te ha hecho ‘ghosting’ y ya no te responde los mensajes. Qué bien, un año más que te dejan plantado. Pues pásate por los bares botánicos, y al menos no serás el único. En Barcelona, las mejores opciones que mezclan planta y café son La suegra del jardinero (Provença, 125), Sweet & Flower (Joan Güell, 134) y Espai Joliu (Badajoz, 95). Aquí, podrás reflexionar hasta llegar a la raíz de por qué no encuentras a tu ansiada media naranja.

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