La cuarentena fue una época difícil. Y no por ese delirio colectivo por el ‘gym’ confinado que nos provocó tanto estrés postraumático que ahora cuando suena un pitido todavía nos ponemos a hacer sentadillas como si Patry Jordan nos observara a lo Orwell desde nuestro televisor. Más allá del humor, los memes y la ficción, fue una época muy difícil. Para todo el mundo. Y quizá por eso ahora tenemos conversaciones mucho más honestas sobre lo que nos preocupa, lo que nos hace sufrir y los males que padecemos. En definitiva, la salud mental es tendencia, porque ahora la valoramos sin estigmas.

No es de extrañar, por lo tanto, que en la nueva normalidad los servicios dedicados al bienestar emocional estén en auge. Y no solo los más tradicionales, como la terapia psicológica de diván y chapa a lo ‘Los Soprano’. Barcelona tiene muchísimas opciones para reflexionar sobre uno mismo, conocerse en profundidad y, en general, conversar con tu yo interior desde diversas perspectivas.

1. Arteterapia

Rayadas ni en pintura

El arte, en todas sus expresiones, evoca emociones, recuerdos y sentimientos. Por ejemplo, el Guernica abruma por la tragedia que representa. El rosetón de la ‘Sagrada Família’ trae paz con sus luces de colores. Y ‘Las Tres Gracias’ de Rubens, un subidón de autoestima con esos cuerpos reales que harían maravillas en cualquier campaña body positive. Estas emociones son con las que trabaja la arteterapia.

Así lo describe Anna Buxaderas, directora del Instituto de Arteterapia Transdisciplinaria de Barcelona: «Usamos danza, pintura, teatro y todo tipo de arte para encontrar diferentes aproximaciones a ti mismo. Por ejemplo, la escultura ayuda a explorar la ira». Siempre, por supuesto, «bajo la supervisión y la guía de un equipo de psicoterapeutas que acompañan durante el camino». Las terapias artísticas suelen ser personalizadas e individuales, pero también hay cursillos abiertos a todos los públicos. La próxima semana, por ejemplo, empieza uno de artes plásticas.

Instituto de Arteterapia Transdisciplinaria de Barcelona: iatba.org


2. ‘Fitness’ y lágrimas

‘Gyms’ emocionales

Como dice el meme, «mi ‘fitness’ es la ansiedad porque llorando muevo más músculos que en el gimnasio». Y, a pesar de que su único objetivo era ser compartido por hordas de ‘millennials’, ha acabado cumpliéndose. Desde hace unos años están de moda en los Estados Unidos los gimnasios emocionales: después de hacer ejercicio, te echas a llorar para liberar endorfinas a lágrima viva y acabar con una sensación de renovación.

La encargada de traer una adaptación de este ‘fitness’ a Catalunya es la psicóloga Cristina Mas. A través de Meetup, organiza quedadas en Mataró, por una parte, de vóleibol, para estimular la parte física y, por otra, de gimnasios emocionales per se, con una frecuencia quincenal. Los describe como «espacios grupales, seguros y acompañados de reflexión» donde compartir todos esos problemas que alteran el bienestar diario y aprender las teorías psicológicas que permitan comprender mejor la situación emocional de cada uno.

Meetup de Psicología: meetup.com/es-ES/Meetup-de-Psicologia-en-Mataro

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3. Bienestar ‘ommmmmm’

Yoga y meditación

«El yoga y la meditación nos ayudan a conocernos más, a entender nuestra mente y sus patrones, a explorar las emociones y nuestro propio cuerpo. ¿Cómo respiramos? ¿Qué sentimos? ¿Qué percibimos? Obtenemos respuestas», explica Alba (@alba_yog, en Instagram), psicóloga de la salud y profesora de yoga que ofrece clases online, el formato predilecto después del confinamiento. Pero el año que viene abrirá el Espai Nacre, un centro de salud en el que incluirá estas disciplinas en formato presencial. «El contacto físico sigue siendo muy importante».

No es la única romántica que se resiste a pasarse al mundo 100% digital. El Dojo Zen Kannon ofrece desde clases prácticas de yoga, meditación y ‘mindfulness’ hasta teóricas (sí, la palabra zen que tanto usamos es una corriente filosófica y religiosa). «Buscamos lo que se adapte más a las necesidades de cada uno, porque no todas las soluciones sirven para todos», explica Lluis Nansen, monje zen del Dojo Kannon. Siguiendo doctrinas similares están los centros budistas Triratna (Marina, 125) y Meditación Barcelona (Rosselló, 317), además del espectacular Sakya Tashi Ling, monasterio budista en la sierra del Garraf.

Dojo Zen Kannon: zenkannon.org


4. Desconexión acústica

Retiros de silencio

Vivimos rodeados de ruido. Según datos de principios de año, en Europa se producían 16.600 muertes prematuras por contaminación acústica. Pero el ruido va mucho más allá, también hay ruido digital, igual de perjudicial. Lo predijo el Reino Unido: el exceso de conectividad estaba provocando una «crisis de salud mental» en el país. Por eso, tenemos que desconectar. Y nada mejor que los retiros de silencio.

«Queremos combatir los ruidos externos que te alteran el día a día», explica Susana, socia de (silencio), así escrito, con paréntesis. Lo cuenta susurrando, por supuesto, evitando alzar la voz en el silencio sepulcral que domina en el local. Sus terapias combinan esta silenciosa tranquilidad con técnicas como meditación, ayurveda, psicoterapia o fisioterapia, pero son solo una forma de usar el silencio de forma terapéutica.

Están los retiros naturales, en silencio en medio de oasis naturales. Por ejemplo, los de Dhamma Neru, en Palautordera, con sus retiros de doctrina del silencio ‘vipassana’, de origen indio. O las alternativas más católicas, como los monasterios de Sant Jeroni de la Murtra en Badalona Santa María, en Poblet, y sus retiros con voto de silencio. Eso sí, «son muy exigentes», avisa Nansen, que los ofrece con cierta frecuencia en su Dojo Zen Kannon

(silencio): silenciobarcelona.com


5. La pandilla de Sócrates

Citas para filósofar

Para muchos millennials y centennials, la filosofía es una fuente de bienestar emocional. Cada vez hay más cuentas que llenan Instagram desgranando teorías filosóficas que permitan tener un debate interno con el que comprenderse mejor. Fuera de las redes, en Barcelona hay muchas opciones para aprender a dialogar con uno mismo.

La más mainstream es el Socrates Café, reuniones de filósofos de todos los niveles para pasar la tarde dialogando. Se organizan a través de Meetup, y hacen cuatro quedadas semanales y una sesión online. También está la Nova Acròpolis, una escuela cultural y de filosofía que reúne a amantes del género para debatir a lo antigua Grecia con el fin de ampliar conocimientos y quizá encontrar alguna respuesta. Y el ya mencionado Dojo Kannon, con sus clases de filosofía vital asiática.

Socrates Café: meetup.com/es-ES/ Socrates-Cafe-Barcelona

Nova Acròpolis: nova-acropolis.org


6. Naturismo

Terapia anticomplejos

Y para los que con el confinamiento se «descuidaron un poco» y sienten más repulsión hacia la báscula que Díaz Ayuso hacia la palabra «confinamiento», que prueben el naturismo. Esta disciplina sirve «para aceptar y naturalizar tus imperfecciones» y perder los tabúes y las inseguridades «que todos sufrimos», explican los promotores de El Fonoll, el primer pueblo naturista de España. Situado en la Conca de Barberà, unas vacaciones aquí son una terapia de ‘shock’ contra los complejos. Vamos, como el que se cura el miedo a las alturas subiéndose al Dragon Khan. Y, si eres hombre y quieres una experiencia más ‘soft’, en Barcelona tienes Yoga Desnudo. Mucho más fácil para acostumbrarse a que un grupo de desconocidos te vean vistiendo solamente el traje del emperador.

Yoga Desnudo: twitter.com/yogadesnudobcn

El Fonoll: elfonoll.cat

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