• En su día las revelaciones de Rock Hudson, sobre su sexualidad, de Asia Argento, sobre el monstruo Harvey Weinstein, o la portada de Caitlyn Jenner en ‘Vanity Fair’ con su nueva identidad sexual abrieron fructíferos debates en la sociedad

Más allá de los programas y revistas del corazón, el testimonio de Rocío Carrasco en ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’ ha puesto el foco en la lacra de la violencia machista que se sigue ejerciendo sobre las mujeres, sobre los malos tratos físicos y psicológicos y sobre el miedo y la vergüenza a denunciar. En el caso de la hija de la Jurado, han tenido que pasar 25 años para que alce la voz en una docuserie que ya ha batido todos los registros de audiencia de la cadena, Telecinco, pero que también ha servido para sacar de debajo de la alfombra una triste realidad social que se da independientemente del dinero o de la fama que se tenga. Como en este caso, antes de Rociito otras confesiones bomba de personajes públicos pusieron sobre la mesa a otras víctimas de agresiones sexuales o racistas o que sufrieron en silencio por su condición sexual.

Rock Hudson, una vida ocultando su sexualidad

El galán de Hollywood, el mito sexual, pasó un calvario toda su vida tratando de ocultar su homosexualidad ante las cámaras. Pero no fue su único drama, pues Rock Hudson -Roy Harold Scherer, Jr. (Winnetka, Illinois, 17 de noviembre de 1925 – Beverly Hills, California, 2 de octubre de 1985)- también sufrió abusos por parte de su padrastro y fue chantajeado por sus propios compañeros de cama, sabedores del dinero que podían ganar haciendo pública su vida oculta. Finalmente, el 30 de julio de 1985, el antiguo ‘partenaire’ de Doris Day, declaró públicamente que padecía sida y que estaba harto de llevar una vida que no era la suya. Burt Lancaster, uno de los pocos amigos que le quedaban, leyó el último mensaje del actor antes de su muerte: «No estoy feliz por tener sida, pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo». Se había contagiado en los 80, aunque no fue diagnosticado hasta el 84, justo cuando rodaba la serie ‘Dinastía’. Trató de ocultarlo, pero cuando su compañera Linda Evans se enteró cundió la alarma en plató (entonces se creía que el sida se transmitía por un simple contacto). Se trató de calmar a la opinión pública aduciendo que su progresivo mal estado de salud se debía a un cáncer de hígado inoperable.

Asia Argento, pionera del #MeToo

La actriz y directora italiana fue la primera mujer en denunciar oficialmente por violación a Harvey Weinstein en octubre del 2017. La agresión se produjo en el festival de Cannes de 1997. Argento inauguró la tanda de permisos al diario ‘The New Yorker’ para citar su nombre en la acusación: “Otras me siguieron. Cuando se supo que más de 100 habíamos sido víctimas de violación o ataques sexuales se nos empezó a creer”, señaló entonces. Le siguieron como un goteo vergonzante que puso patas arriba las estructuras del mismísimo Hollywood un montón de estrellas que denunciaron al gran productor todopoderoso: Cate Blanchett, Angelina Jolie, Daryl Hannah, Uma Thurman, Mira Sorvino o Gwyneth Paltrow son solo algunas que le señalaron. Las denuncias contra Weinstein cuajaron en la campaña con el ‘hashtag’ #MeToo, que alentó a personas de todo el mundo a denunciar casos de acoso y agresión sexual en cualquier ámbito profesional. Weinstein cumple 23 años de condena en la cárcel por violación y acto criminal sexual. En la industria del entretenimiento, se destaparon luego otros escándalos, como el de Kevin Spacey, apartado de ‘House of Cards’ tras ser acusado por dos hombres de abusar de ellos en los 80, o el del tenor Plácido Domingo, que el año pasado acabó pidiendo perdón «por el dolor causado» a todas las mujeres que lo acusaron de abuso sexual.

Carmina Ordóñez, la primera ‘socialité’ maltratada

Diecinueve años antes del revelador documental de Rocío Carrasco, España quedó conmocionada cuando se publicaron unas fotos de Carmina Ordóñez, ‘la divina’, la hija y madre de toreros, con la cara magullada y un ojo morado. En el 2002, dos años antes de morir a los 49 años en el cuarto de baño de su apartamento, de un infarto provocado por una sobredosis de estupefacientes, había acusado a su tercer y último marido, el bailarín Ernesto Neyra, de malos tratos. El matrimonio se dio el ‘sí, quiero’ a los pocos meses de conocerse en el Rocío de 1997. Tras sus matrimonios con Paquirri y con Julián Contreras, esta fue la relación que nunca olvidaría Carmina, y no precisamente por el amor, sino por las palizas que al parecer le dio Neyra. El 2 de abril de 1999, Carmina y él protagonizaron una de las portadas más y duras de la historia de la prensa rosa. Bajo el pretexto de haber sufrido un accidente doméstico al salir de la ducha, la hija de Antonio Ordóñez posó con la cara hinchada y un ojo totalmente amoratado. Esas mismas fotos serían las que luego, primero llevó a un plató para contar su historia de malos tratos, y más tarde, las que presentó ante el juez. Pero no le sirvió de nada, pues al bailarín le absolvieron de todos los cargos que se le imputaban. El verano pasado él ingresó en prisión en Huelva por el delito de impago de pensiones a los tres hijos que tiene con la exmodelo Lely Céspedes. 

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Caitlyn, un paso al frente en la lucha trans

El medallista olímpico y automovilista ya era famoso por sus propios logros antes de emparentar con la madre del clan Kardashian y tener él también su propio papel de padre de familia en el ‘reality’ ‘Keeping Up With The Kardashians’. La pareja se había casado en 1992 y habían tenido dos hijas, Kendall Nicole y Kylie Kristen, además, él había adoptado a los cuatro que Kris tenía de su relación anterior con el abogado Robert Kardashian (Kourtney, Kim, Khloé y Rob). Hasta que se separaron en el 2014, tras 22 años de matrimonio. Un año después, sorprendió al mundo entero revelando en la portada de ‘Vanity Fair’ su nueva identidad sexual y posando nada menos que para Annie Leibovitz. ‘Call me Caitlyn’ rezaba el titular en el que, a sus 66 años y tras una serie de intervenciones quirúrgicas y terapia hormonal, se había convertido legalmente en Caitlyn Marie Jenner. Se convirtió en un referente para la comunidad trans que acabó de apuntalar con la serie de telerrealidad ‘I Am Cait’, centrada en su transición de género.

Eto’o y la denuncia de racismo en las gradas

Hace 15 años, el entonces delantero del FC Barcelona Samuel Eto’o protagonizó uno de los primeros gestos públicos en el mundo del fútbol contra el racismo en los estadios. Por primera vez se abría un debate sobre algo que sucedía en las gradas con demasiada asiduidad. El 25 de febrero de 2006, tras escuchar insultos racistas y que le tiraran hasta un plátano en Zaragoza por parte de un sector de la grada de La Romareda, se negó a jugar más y advirtió al colegiado que no continuaría en el césped si proseguían los insultos hacia su persona. «No juego más”. Con estas palabras se largó hacia el túnel de vestuarios después de que algunos energúmenos le insultaran y le lanzaran algún objeto cuando se disponía a rematar un córner. Finalmente, y gracias a que la mayor parte de sus compañeros le convencieron, Eto’o se replanteó su decisión. Le habían persuadido de que para luchar contra el racismo lo mejor que podía hacer era seguir jugando.

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