Desde la revolución francesa hasta las primaveras árabes y el MeToo contemporáneo, el movimiento de mujeres ha conformado una corriente demasiado a menudo subterránea.

Con motivo del 8-M, rescatamos 10 momentos icónicos que ayudan a poner unos cuantos pies de página en la historia de un movimiento que tantas vidas ha cambiado y que forma parte de la espina dorsal de la historia.

1.«El violador eres tú»: un grito global

El MeToo señaló con valentía la cultura de la violación y el colectivo chileno Lastesis convirtió en un grito global —de Chile a la India y de Kirguistán a Kenia– toda la trama de cómplices y culpables, del Estado a los jueces, que hacen posibles las agresiones sexuales. «Y la culpa no era mía –dice el estribillo de ‘Un violador en tu camino– ni dónde estaba, ni cómo vestía». Por supuesto que no lo era.

2.»El aborto es sagrado»

La contrarreforma de la ley del aborto que Gallardón se empeñó en sacar adelante descubrió al gran público la facción española de las Femen, aquel grupo de ideario problemático y origen ucraniano que un día de octubre de 2013 irrumpió en el Congreso para gritar desde el palco que «el aborto es sagrado». Aquel proyecto, cabe decir, supuso la tumba política para Gallardón y un acicate para un efervescente movimiento feminista.

3.Las otras luchas de la plaza Tahrir

Como en el resto de primaveras árabes, una corriente subterránea se reactivó en Tahrir. «Se libra una batalla feroz en Egipto, y no entre los islamistas y los militares en el poder –escribió en 2015 la periodista egipcia Mona Eltahawy–. La batalla que determinará si el país se libra del autoritarismo es la que mantienen el patriarcado (sostenido por el Estado, la calle y el hogar) y las mujeres que dejan de aceptar ese statu quo».

4.Gorilas contra el circuito del arte

Ataviadas con máscaras de gorila para a/ impactar y b/ preservar el anonimato, en 1985 un grupo de neoyorquinas se dispuso a señalar las miserias del mundo del arte. Montaban líos a las puertas de museos y galerías, firmaron un asombroso recital de cartelería y elaboraron estadísticas sonrojantes. «¿Cuánto costará tu colección –decían en una de sus andanadas– cuando el sexismo y el racismo hayan pasado de moda?». Y ahí sigue la pregunta.

5.La impugnación del feminismo negro

El feminismo negro se musculó en la lucha por los derechos civiles y explotó ante las narices de las feministas blancas de clase media y alta. A principios de los 80, Audre Lorde, Angela Davis (foto) y bell hooks dieron cuenta de cómo las opresiones de clase, raza y género se suman y se multiplican. «Las luchas no son unidimensionales porque nuestras vidas tampoco lo son», dijo Lorde.

6.»Yo también soy adúltera»

El feminismo tuvo un papel efervescente en la Transición, sobre todo a partir de Les Jornades Catalanes de la Dona de 1976, cuando miles de mujeres, reunidas en el paraninfo de la Universitat de Barcelona, se dispusieron a acabar con las opresiones sociales y legales. Dos años más tarde, la campaña «yo también soy adúltera» (en la foto, Maruja Torres y Montserrat Roig) logró enterrar el adulterio, penado con hasta seis años de cárcel.

7.Feminismo de guerrilla

Desnuda y con una cabeza de cerdo como ofrenda, desfiló Sharon Krebbs por el pasillo central de la Convención Demócrata de 1968. La joven pertenecía a un grupo de feministas de guerrilla llamado WITCH que vindicó el legado de las brujas perseguidas y lanzó andanadas espectaculares contra el machismo en la izquierda y ese matrimonio de conveniencia que sellan el capitalismo y el patriarcado.

8.Las mujeres de la República

María Telo, que con el tiempo se ganó el título de «abogada de la igualdad», colgó este cartel el 1 de Mayo de 1936 en Salamanca. Pocas semanas después, estalló la Guerra Civil, cuyos ganadores trituraron avances –como el divorcio y la despenalización del aborto– logrados durante la República. En adelante, el destino de las mujeres basculó entre la represión, el exilio y la domesticidad asfixiante.

9.Manual de autodefensa ‘suffragette’

Cuando quedó claro que la larga campaña por el voto femenino había fracasado, una facción de las sufragistas británicas –las ‘suffragettes’– pasaron a la acción directa y, con ella, a la autodefensa: aprendieron artes marciales para defenderse de la policía y de los propios peatones, organizaron pequeños atentados contra propiedades y anticiparon el situacionismo con un tutorial de protestas espectaculares.

10.«¡Mujer, despierta!»: la Revolución Francesa

Aunque desdibujadas por la historia, estuvieron en la toma de la Bastilla y, armadas con cuanto pudieron, marcharon hasta Versalles en 1789 para hacer volver al rey cuando en París ya no quedaba pan. Las revolucionarias reclamaron educación, trabajo y derechos políticos, y pronto se dieron cuenta de que, con ellas, sus compañeros se comportaban como «aristócratas». «¡Mujer, despierta!», dijo Olympe de Gouges. Acabó en la guillotina.

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