Hande Erçel, la protagonista de ‘Love is in the air’ (Mediaset), saltó a la fama tras quedar segunda en un concurso de belleza.

Como la mayoría de actrices turcas, empezó su carrera profesional en las pasarelas de moda y en competiciones de belleza. En su caso, se presentó en 2012 a un concurso en Azerbayán. Quedó segunda, y el podio le sirvió para conseguir sus primeros papeles en anuncios.  

Nacida en Bandirma, a orillas del mar de Mármara, se mudó a los 18 años a Estambul para estudiar Arte Turco en la Universidad de Mimar Sinan, una de las más prestigiosas del país. Al tener que compaginar los estudios con la interpretación, a sus 27 años aún no ha terminado la carrera.

Empezó su carrera como actriz en 2014, con un rol secundario en ‘Çilgin Dershane’ (‘Clase loca’). La serie trata sobre un grupo de «malos estudiantes» que son agrupados en una misma clase de repetidores. La producción no duró mucho.

Un año después, en 2015, su momento llegó: consiguió el rol principal en la serie ‘Günes kizlari’ (‘Las chicas del sol’), que tuvo mucho éxito, duró dos años y plantea no un triángulo, sino un hexágono amoroso entre hermanastros y hermanastras. Traiciones, traumas secretos, ‘affaires’ olvidados, revelaciones escandalosas y pérdidas de memoria súbitas. Todo ello, impregnado de mucho drama y glamur, por supuesto.

En redes sociales, un seguidor de la actriz le escribió que tenía la «cara de pan» por sus grandes mejillas. A ella no le gustó el comentario, y denunció a su autor ante los tribunales. Al final, la denuncia fue desestimada, entre otros motivos, porque el acusado aseguró en el juicio que «cara de pan» era un halago, ya que a él le gustaba mucho el gluten.  

Durante toda su carrera como actriz, ha recibido numerosos premios; todos, en Turquía. Entre ellos destacan dos, como mejor actriz, en 2015 y 2017, de los premios de la Mariposa Dorada, el equivalente turco de los Goya. Aunque a diferencia de estos, los turcos se centran en series, el género audiovisual más producido en el país. 

No pierde ocasión de colgar fotos de Mustafá Kemal Atatürk, el fundador de la República de Turquía, en sus redes sociales cada vez que puede. Los sectores más laicos del país le tienen una adoración casi divina a Atatürk, cuyo apellido se dio él mismo y que significa ‘padre de los turcos’.  

Como la mayoría de los actores turcos, es muy probable que Hande Erçel, por su forma de vestir y su modo de hablar, vote a los partidos opositores al presidente Recep Tayyip Erdogan, cuyo autoritarismo se ha incrementado en los últimos años. Sin embargo, como los demás, nunca critica al gobierno en sus redes sociales: hacerlo podría costarle algún trabajo en las cadenas controladas por el Estado, que son la mayoría.

El rostro de Hande Erçel, ya sea anunciando su sonrisa blanquísima gracias a esa pasta de dientes, su pelo brillantísimo gracias a ese champú, o su piel suavísima gracias a esa crema, está en casi todos lados. En casi todos los carteles y en casi todos los canales, a todas horas. Es imposible escapar de ella.

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Por primera vez en su carrera, ha debutado en la gran pantalla en 2020, con una coproducción turco-iraní cuyo estreno se espera durante este 2021. La película es un drama histórico sobre el poeta persa Rumi, en el que no puede faltar, claro está, el romance. 

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