• El rey negro de la comedia vuelve a la actuación con la secuela del ‘blockbuster’ de finales de los 80 tras unos años en dique seco («haciendo películas de mierda») y con una lista de hijos casi tan larga como de escándalos

A punto de cumplir 60 años, el próximo abril, Eddie Murphy ha regresado a la pantalla con ‘El rey de Zamunda’, la secuela de la famosa comedia de finales los 80 en la que un príncipe africano se plantaba en Nueva York para aprender lo que era buscarse la vida como cualquier hijo de vecino y, además, acababa encontrando el amor verdadero. La historia fue un ‘blockbuster’ -literal, porque triunfó en plena época de los videoclubs-, y se convirtió en un fenómeno cultural en todo el mundo. La continuación de ‘El príncipe de Zamunda’ 33 años después se estrenó el viernes pasado en Amazon Prime Video, y, según datos de la propia plataforma de ‘streaming’, su último estreno (en realidad, una producción de Paramount Pictures adquirida por unos 125 millones de dólares) ha sido el que más reproducciones ha tenido durante su primer fin de semana en estos últimos 12 meses de pandemia.

Sea como fuere, la nueva entrega que ahora dirige Craig Brewer ha servido para devolver al primer plano al que se autodenominó como «el único actor negro en la historia que ha conseguido tener una audiencia mundial». Murphy busca de nuevo recuperar el aplauso del público, después de una década de fracasos y un largo listado de escándalos que habían ensombrecido su carrera. He aquí 10 datos a saber del renacido rey negro de la comedia:

Edward Regan Murphy nació en Brooklyn, Nueva York, el 3 de abril de 1961. La vena de actor le viene de su padre, Charles Edward, un policía de tráfico y comediante aficionado que abandonó a su madre, Lillian, una operadora telefónica, cuando él era un crío. En 1969, cuando Murphy tenía 13 años, su padre fue asesinado a puñaladas por una amante. Por aquel entonces, su madre se recuperaba de una tuberculosis, y compartía su vida con un capataz de una planta de helados, alcohólico, llamado Vernon Lynch. En esa época, y durante un año, tanto él como su hermano mayor, Charlie, vivieron en hogares de acogida. Luego regresaron con su madre y su padrastro. El propio actor, productor y director ha confesado en entrevistas que en aquel tiempo desarrolló su sentido del humor. Es más, aquellas vivencias grises las has rescatado en forma de chistes en sus monólogos posteriores.

‘Mr. Money’, la estrella de los 80 y 90

Desde su etapa en el instituto, Murphy destacó por sus dotes para la imitación y por su sentido del humor. A los 15 escuchó el álbum de comedia de Richard Pryor, ‘That Nigger’s Crazy’, y desde entonces tuvo claro a lo que se iba a dedicar. Le encantaba Bill Cosby y Robin Williams, y en 1976 actuó por primera vez en un ‘show’ de talentos en el Roosevelt Youth Center, imitando al cantante Al Green tocando su éxito ‘Let’s stay together’. Dejó las clases por sus actuaciones en clubs de medio pelo donde contaba chistes que hoy no pasarían el corte sobre blancos, gordos y homosexuales. A los 19 llegó a ‘Saturday Night Live’ –tras pasar el único casting que ha tenido que pasar en toda su carrera-, y a los 20 comenzó a grabar su primer taquillazo: ‘Límite; 48 horas’ (W. Hill, 1982): «Cumplí 21 años rodando esa película, y cuando la ves, no te lo crees, no te crees que un chaval de 20 años pueda tener ese aplomo, esa determinación». Con es e filme fue nominado al Globo de Oro a la Nueva Estrella del Año, galardón que perdió, y que dio pie a su frustrado idilio con los premios, especialmente los Oscar. El Globo de Oro lo conseguiría, por fin y después de cinco nominaciones más, en el 2007 por ‘Dreamgirls‘.

Los premios se le resistían, pero al público lo tenía rendido. En los pasillos de la Paramount se le conocía como ‘Mr. Money’, a raíz de que los éxitos de ‘Límite: 48 horas’, ‘Entre pillos anda el juego’ (J. Landis, 1983) y, sobre todo, por ‘Superdetective en Hollywood’ (M. Brest, 1984), que tuvo una secuela tres años después, y una tercera, en 1994. Se convirtió en la estrella cómica de la década y uno de los últimos actores en tener un contrato en exclusiva con un estudio. Estaba tan arriba que se permitía el lujo de rechazar papeles como el que Dan Aykroyd escribió para él para ‘Cazafantasmas’.

A pesar del éxito en los 80 y los 90, en una reciente entrevista con ‘Fotogramas‘ lamentaba no haber trabajado con primeras espadas. «Me han faltado cosas. Creo que solo he trabajado con dos o tres grandes directores. La mayoría de las veces eran directores que estaban bien, pero… Me tendrías que haber visto, apostado tras la cámara dando indicaciones disimuladamente porque estaba trabajando con alguien que solo había hecho una o dos películas», recordaba.

Tras aparecer en filmes como ‘Un vampiro suelto en Brooklyn’ (1995), ‘El profesor chiflado’ (1996 y 2000), ‘Dr. Dolittle’ (1998 y 2001), ‘Dreamgirls’ (2006), le llegaron papeles de los que no está precisamente orgulloso, y por los que fue nominado al peor actor. Había dejado de hacer películas en 2011 [cuando estrenó ‘Un golpe de altura’]. La gota que colmó el vaso fue ver cómo su estantería se llenaba de anti-Oscar. «Creo que esos hijoputas me dieron el Razzie al peor actor de la historia o una mierda así. Era como ‘mejor tomarse un descanso (…). Dejé de actuar para no hacer películas de mierda», así de contundente le ha explicado recientemente a Marc Maron, en su podcast WTF. «Las últimas cosas que me vio hacer el público fueron cagarrutas. Así que decidí: ‘Voy a levantarme del sofá y hacer cosas que les recuerden que soy gracioso», y así es como decidió ponerse de nuevo en la piel de Akeem, convertido ya en rey de Zamunda y padre de tres hijas (y de un insospechado hijo).

A pesar del parón, el actor ha insistido en varias entrevistas que «nunca» se ha ido. «En las cuatro décadas que llevo en esto de hacer cine, mis películas han recaudado miles de millones de dólares y se siguen viendo en todo el mundo… Pero da igual. Cada 10 años, estoy de vuelta. Todo porque hace, sí, unos 10 años dije que necesitaba parar un poco. Que me iba a tomar un año de vacaciones. O dos. Y cuando me di cuenta ya habían pasado ocho», ha explicado a ‘Fotogramas’. Asegura el comediante que le queda «mucha tralla por delante», como ha demostrado con estas nuevas aventuras del monarca del país ficticio Zamunda y con su regreso, el pasado diciembre y después de 35 años, al ‘Saturday Night Live’.

El protagonista de ‘Entre pillos anda el juego’ (1983) es padre de una numerosísima familia fruto de su relación, algunas en paralelo, con cinco mujeres. Alguna hija famosa la ha acabando aceptando a la fuerza tras la sentencia de un tribunal. Con la modelo 18 años menor que él Paige Butcher, su última pareja, tiene a Izzy Oona y Max Charles, sus benjamines, de 2 y 4 años, respectivamente. Su hijo más mayor es Eric, de 31 años, cuya madre es Paulette McNeely. Bria, que nació el mismo año, es la primera de sus cinco hijos junto a su exesposa Nicole Mitchell, con quien tiene a Myles (28), Shayne (26), Zola (21) y Bella (19). También tiene a Christian, de 30 años, nacido de una relación paralela con la directora de ‘casting’ Tamara Hood

Otra de sus famosas y más recientes parejas fue la exSpice Girl Mel B, que se quedó embarazada del actor, aunque el actor negó la mayor y exigió una prueba de ADN que corroboró la versión de la cantante. Finalmente, Murphy aceptó la paternidad, y en 2010, la pequeña conoció a toooodos sus hermanos.

Durante aquel el juicio, el actor volvió a casarse. Bueno, a medio casarse. Lo hizo con Tracy Edmonds, en una ceremonia que tuvo lugar en Bora Bora y que requería de una confirmación legal a la vuelta de EEUU. Sin embargo, Edmonds aún sigue esperando que el actor le firme los papeles.

Defensor (y practicante) del poliamor, Murphy ha hecho chistes y declaraciones sobre las mujeres y el colectivo LGTBIQ+ totalmente fuera de lugar. «Si véiss que me muevo mucho es para que los maricones no me miren el culo. Las tías salen con sus amigos maricas, les dan besos y luego me quieren besar a mí, repartiendo el sida por ahí», ha expresado sobre el escenario en una de sus más polémicas actuaciones. Pero, sin duda, el mayor escándalo de su carrera llegó en 1997, cuando lo detuvieron con una mujer transexual en una zona de West Hollywood conocida por la afluencia de prostitución homosexual. Algo similar a lo que le ocurrió al actor Hugh Grant. Murphy fue puesto en libertad.

Tras una denuncia por difamación de 5 millones, al final llegó a un acuerdo con la revista ‘National Enquirer’. La publicación había pagado los 15.000 dólares de la fianza del actor a cambio de poder titular ‘La vida sexual secreta de Eddie Murphy. Su fulana travesti lo cuenta todo’. Seiuli relató que Murphy le había pedido que posase para él en ropa interior justo antes de que la policía los detuviese. El semanario fue más allá y publicó historias donde otras prostitutas transexuales de Los Ángeles relataban que el actor había contratado sus servicios.

Amante de los coches de lujo

Ni siquiera en su retirada sabática ha dejado de invertir gran parte de su fortuna, que no es poca, en coches de lujo, su auténtica pasión. Las malas lenguas aseguran que la mitad de lo que tiene lo ha gastado en bólido. Los preferidos de su colección son Rolls Royce y un Ferrari, pero también tiene otros exclusivos modelos, como un Mercedes-Benz SLS AMG, la versión moderna del clásico Mercedes ‘alas de gaviota’ o un Aston Martin DBS.

Además de su prolífica carrera de actor durante cuatro décadas, Eddie Murphy también es cantante, quizá su lado artístico menos conocido, si bien le hizo merecedor de un Grammy en el 2007. En su currículum tiene tres discos de estudio bajo el sello de la Motown: ‘How Could It Be’ (1985), ‘So Happy’ (1989) y ‘Love’s Alright’ (1993). Su ‘hit’ más conocido es ‘Party All the Time’.

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Con isla propia en las Bahamas

El patrimonio de Murphy, toda una leyenda de Hollywood y la famosa voz del ogro Shrek en su versión en inglés, asciende a 200 millones de dólares. Además de la incalculable colección de cochazos que guarda en los garajes de sus varias mansiones, posee una isla propia en las Bahamas. Pero no todo lo guarda para él y su enorme prole, también es un conocido filántropo. Murphy ha donado dinero a la Fundación para el sida, así como organizaciones benéficas para el cáncer, la educación, las artes creativas, la familia, la salud y las personas sin hogar. Ha donado al Martin Luther King, Jr. Center, y también al Sindicato de Actores de Cine

Aunque guión de ‘El rey de Zamunda’ abunda en los guiños que enamoraron con su predecesora -coloridos trajes, bailes y escenas como la de la barbería con Arsenio Hall o la caída de micro del cantante Randy Watson, el cantante de la banda de soul ficticia Chocolate Sexual que también interpreta Murphy-, la nueva versión se apoya en incorporaciones estelares como la de Wesley Snipes yTracy Jordan. Y puede que no sean las últimas, pues Eddie Murphy ya ha avanzado que tiene ya una idea para interpretar al potentado africano en una tercera ocasión. Pero avisa de que habría que esperar más de una década. Solo que, para verlo, tendremos que esperar una década y media de nada. En una entrevista para el canal de Youtube Live Kelly and Ryan, el actor ha señalado que le quedan aún unos años para estar en condiciones de retomar el papel. «Tengo una idea para una tercera parte, pero tiene lugar dentro de 16 años. Tendré que tener 75 años para interpretarla, y no me refiero a maquillarme como si tuviera 75, sino tener 75 de verdad», ha explicado. 

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